Xóchitl y el patriarcado
La reciente elección presidencial en México no sólo dejó en evidencia la contundente victoria de Claudia Sheinbaum, sino también el arraigado patriarcado que aún permea en la política mexicana. Un claro ejemplo de ello fue la actitud de los líderes del PRI y del ...
La reciente elección presidencial en México no sólo dejó en evidencia la contundente victoria de Claudia Sheinbaum, sino también el arraigado patriarcado que aún permea en la política mexicana. Un claro ejemplo de ello fue la actitud de los líderes del PRI y del PAN, Alejandro Moreno y Marko Cortés, respectivamente, hacia Xóchitl Gálvez, quien demostró altura democrática al reconocer su derrota y felicitar a su contendiente.
En las dos entrevistas que dio ayer, una a Roberto Zamarripa, en Reforma, y otra a Carlos Loret, en Latinus, Xóchitl Gálvez relató cómo, al escuchar los resultados del conteo rápido, no dudó en pedirle a su coordinador de campaña que la comunicara con Claudia Sheinbaum para felicitarla. Un gesto que, en una democracia madura, debería ser lo normal y esperado. Sin embargo, la reacción de Marko Cortés fue de enojo e iracundas exigencias, demostrando una actitud patriarcal y autoritaria.
Gálvez denunció que Cortés le exigió quitar la felicitación a Sheinbaum de su discurso y sólo reconocer los resultados, advirtiendo de una impugnación. Un debate fuerte se armó y Gálvez señaló, acertadamente, que muchos hombres (al igual que el Presidente) tienen que aprender a manejar su masculinidad. Gritar y ofender a las mujeres no resuelve los problemas, y es necesario entender que las mujeres ejercen la política de una manera distinta.
Este episodio no fue un hecho aislado. Gálvez reveló que después del primer debate presidencial Cortés también le gritó. Un comportamiento inaceptable que refleja la persistencia de una mentalidad machista y dominante en la política mexicana.
Lo más lamentable es que, a 10 días de la elección, Gálvez no ha recibido ni espera una disculpa de Marko Cortés. Sin embargo, ella no se siente indigna, pues hizo todo el esfuerzo para ganarse el voto de la gente. Su decisión de recorrer el país para limpiar su imagen y explicar a la gente la importancia de reconocer la derrota es un ejemplo de integridad y respeto a la democracia.
Lo que es muy revelador es que esa llamada, la felicitación de Xóchitl a Claudia, y el agradecimiento por la misma que hizo la hoy virtual Presidenta electa, son una muestra de civilidad y reconocimiento por parte de ambas, de la extenuante contienda que ambas acababan de librar. Ambas demostraron su altura democrática. Xóchitl, al afirmar que llamar a una mujer que ganó la Presidencia, y que, además, es la primera mujer en lograrlo, no fue ningún error. Claudia Sheinbaum, al agradecer la llamada, incluso ante un Zócalo lleno y encendido, a quienes llamó a festejar, mientras reconocía que hubo quienes no votaron por Morena y también serán escuchados por su Presidencia.
Este episodio pone de manifiesto las dificultades que enfrentan las mujeres en la política. Un claro ejemplo de cómo el patriarcado sigue presente en la política mexicana, obstaculizando el avance de las mujeres y perpetuando actitudes machistas y autoritarias. Es necesario un cambio de mentalidad y una mayor apertura para reconocer y valorar la forma en que las mujeres ejercen la política, basada en el respeto, la integridad y la democracia.
Es tiempo de que el patriarcado dé paso a una nueva forma de hacer política, donde hombres y mujeres trabajen en equipo, se respeten mutuamente y antepongan el bienestar del país a sus intereses personales.
ADDENDUM
Algo me dice que Claudia y Xóchitl todavía van a enseñarles muchas más cosas a los políticos mexicanos que se niegan a evolucionar, a cambiar con los tiempos, con el país y con el mundo…
