Cuando este presidente habla, el mundo debe escucharlo

“Cuando este presidente habla, el mundo debe escucharlo”, afirmaba el secretario de Defensa estadunidense, Pete Hegseth, en la conferencia de prensa llevada a cabo en el Pentágono el domingo en la mañana tras los ataques estadunidenses a Irán. “El Ejército de EU ...

“Cuando este presidente habla, el mundo debe escucharlo”, afirmaba el secretario de Defensa estadunidense, Pete Hegseth, en la conferencia de prensa llevada a cabo en el Pentágono el domingo en la mañana tras los ataques estadunidenses a Irán. “El Ejército de EU lo respalda”, aseguró al ofrecer más detalles sobre la operación Midnight Hammer, llevada a cabo la noche anterior.

“Cualquier represalia de Irán en contra de Estados Unidos se encontrará con una fuerza mucho mayor de lo que vimos esta noche”, declaró el presidente Trump tras el ataque del sábado, mismo que tomó por sorpresa al mundo entero al utilizarse por primera vez —en combate— las bombas de gran penetración con las que habrían sido destruidas las instalaciones nucleares subterráneas. Una demostración de fuerza.

“¿Qué reportes tiene sobre Irán en cuanto a la construcción de un arma nuclear?”, había cuestionado la prensa al mandatario, apenas unos días antes. “Sus servicios de inteligencia dijeron no tener evidencia”, agregaría el reportero en referencia a las declaraciones hechas por Tulsi Gabbard el 25 de marzo pasado: “Irán no está construyendo un arma nuclear, y su líder Jamenei no ha autorizado el restablecimiento del programa suspendido en 2003”, había afirmado la funcionaria en aquel momento. “Entonces mis servicios de inteligencia están equivocados”, contestó Trump, categórico. “¿Quién dijo eso?”, preguntó. “La directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard”, respondió la prensa. “Está equivocada”, señaló el mandatario de manera concluyente.

“Éste es un plan que requirió meses de posicionamiento y preparación para que pudiéramos estar listos en cuanto el presidente lo ordenase”, señaló el secretario Hegseth, dejando entrever que, por la complejidad de lo que entrañaba, la decisión debió haberse tomado antes de los ataques israelíes del 12 de junio. “Nuestros B-2 entraron y salieron del centro de Teherán —no de Teherán, disculpen, sino de de esos sitios nucleares— sin que el mundo se diera cuenta en absoluto. En ese sentido fue histórico”, aseguró, satisfecho. “Esta operación fue diseñada para degradar la infraestructura nuclear iraní”, afirmaría por su parte el jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Dan Caine. “Fue planeada y ejecutada a lo largo de múltiples dominios y escenarios”, abundó, “con una coordinación que refleja la capacidad para desplegar nuestro poder de forma global, con velocidad y precisión en el tiempo y el lugar que nuestra nación elija”. El que quiera ver, que vea; el que quiera escuchar…

Cuando este presidente habla, el mundo debe escucharlo: ahora, a partir del ataque a Irán, el mandatario sabe que el mundo lo escucha a pesar de que la evidencia, o sus asesores más cercanos, demuestren que está equivocado. La ofensiva a Irán no fue una medida preventiva, sino un desplante de poder absoluto cuyos destinatarios no se encuentran por fuerza en el Oriente Medio: lo que presenciamos la noche del sábado no fue tan sólo un ataque militar a gran escala, sino la rebelión formal del presidente ante quienes en algún momento pensaron que les había quedado en deuda tras la segunda campaña. Ni a Bannon ni a cualquier otro: Donald Trump, en estos momentos, no le debe nada a nadie.

El principio de la desmesura. La hubris de las tragedias griegas. “Esto no puede continuar así: habrá paz o habrá tragedia para Irán, mucho más grande que la que hemos presenciado en los últimos ocho días”, aseguró el presidente Trump el sábado tras el ataque, acompañado de sus hombres fuertes en el momento de las amenazas veladas. “Esta noche fue la más difícil, y quizá la más letal (…) No hay un ejército en el mundo que pueda hacer lo que hemos logrado esta noche. Ni siquiera algo cercano. Jamás ha existido un ejército capaz de conseguir lo que pasó hace unos instantes”. “God bless Israel, and God bless America”: a los demás, ojalá, al menos nos agarre confesados…

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