¿Descontentos en Rusia?

¿Empiezan a surgir más descontentos o comentarios que hablan de la preocupación interna de Rusia sobre la guerra en Ucrania? 

Es una pregunta que se me ha estado haciendo constantemente desde algunos días ante los ataques ucranianos dentro de Rusia y la visible lentitud de respuesta por parte del país invasor.

No es nuevo ni un secreto que la sociedad rusa se sienta cansada de lo que sucede en Ucrania. He podido constatarlo con algunas amistades que fueron parte importante de mi estadía durante mis años de licenciatura en la Universidad Estatal de Moscú Lomonosov y en mi vida dentro de Rusia por más de cinco años. Lamentablemente, no pueden alzar la voz o hacerlo saber en sus redes sociales. De lo contrario, podrían ser multados o hasta procesados penalmente por criticar las decisiones tomadas dentro de la mal llamada “Operación Militar Especial”.

Yo, comentaba desde hace algunas semanas sobre el hecho de que la guerra ya está dentro de Rusia. No se va a ir. Se entiende que Crimea ha sido golpeada desde el inicio de la guerra en 2022, pero no se veía un efecto tan severo como el que estamos presenciando casi a mitad de año en San Petersburgo, Moscú o en algunas importantes ciudades del país más grande del mundo.

El racionamiento de gasolina en Rusia está siendo bastante cuestionado, como también, una posible movilización en otoño de este año. Al ruso común le empieza a afectar el que Ucrania esté atacando con drones refinerías y depósitos de petróleo. Videos salen a la luz pública sobre lo ridículo que es tener que racionar 20 litros de gasolina por vehículo particular. Asimismo, que en algunas gasolineras no se cuente con combustible suficiente para vender al público. ¿Cómo es posible que Rusia vaya a tener que importar gas o gasolina de países aliados? ¡Es vergonzoso!

Por otra parte, blogueros rusos que siguen los movimientos en los frentes de guerra se quejan constantemente de las malas condiciones en las que se encuentran los soldados al ser enviados a Ucrania: malos tratos, violaciones, corrupción, pobre preparación y malas decisiones. El único frente en el que se avanza, aunque sea de manera lenta, es en la región de Donetsk; específicamente a las afueras del poblado de Kostiantynivka. Fuera de eso, existen retrocesos o estancamientos. Es por eso que crece considerablemente el rumor sobre una posible nueva movilización general dentro de Rusia. Sería la segunda desde el inicio de las hostilidades en Ucrania y en más cantidad que la primera. Si bien el Kremlin se ha resistido a una nueva movilización, todo indica que no habría alguna otra opción más que realizarla. Queda la incógnita si será para las regiones más segregadas o si entrarán las “élites” en el paquete de enrolamiento.

Mientras eso sucede, al presidente de Rusia, Vladimir Putin, se le ve más cansado y hasta confundido. Aunque acepta que hay ataques a la infraestructura energética de Rusia, termina minimizando y mintiendo sobre la situación real que enfrenta Rusia en estos momentos. Al igual, es de llamar la atención que se equivoque demasiado y necesite usar teleprompter durante una entrevista reciente con el periodista del canal público Rossiya 1, Pavel Zarubin. Fue algo que noté hace días atrás. No es normal.

La presión aumenta. Voces internas llaman a la cordura y piden que se considere un diferente rumbo con la guerra. Sin embargo, todo seguirá su curso. Putin no se detendrá. El ego y el patriotismo son más importantes que la realidad en Rusia. Es parte de su historia.