En todos los medios de comunicación aparece una nota muy destacada y francamente notable, que se refiere a la participación de un vehículo con policías que marchan por ser parte de la comunidad LGBTQ+.
El hecho desde luego es destacable por muchas razones, la primera a la que me quiero referir es que “la policía” es un cuerpo dedicado al orden y la seguridad, pero está constituido por seres humanos de carne y hueso; sin uniforme son personas normales expuestas a las inclemencias cotidianas de la vida, y desde luego también tienen el derecho de amar a quien quieran. Son otra parte de la comunidad humana que, desde luego, tienen el derecho también a expresar el amor como quieran, cuando quieran y de frente a toda la sociedad.
Cuando hablamos de las marchas llamadas “gay pride” estamos acostumbrados a ver a la policía frente a las marchas, cuidando que no se salga de control por actos vandálicos o, en el peor de los casos “reprimiendo” a aquellos que, por moralinas ridículas de sociedades conservadoras y homofóbicas, no toleran que las personas manifiesten su amor como quieran.
En este punto puedo afirmar sin ningún temor a equivocarme que el gobierno de México es otro. De forma muy evidente, los altos mandos de la policía muestran no sólo respeto a la diversidad, sino además fomentan que las personas expresen sus gustos, sus amores y desamores como cualquier miembro de la sociedad, y ese respeto nace desde la iniciativa de un grupo de personas que son policías para manifestarse también en la marcha. Conmueve francamente ver a un grupo de policías siendo manifestantes, custodiados y cuidados por sus compañeros.
Son escenas que desde luego llaman profundamente la atención y merecen una reflexión sensata y centrada de la sociedad en su conjunto. Debemos fomentar el respeto irrestricto a todas las formas del amor humano, bajo cualquier circunstancia, y desde luego en todos los ámbitos de nuestro querido México. Espero que se generalice por el territorio nacional; la capital es muestra del avance del respeto a los derechos de las personas en todos los ámbitos, pero quedan muchos reductos de conservadurismo a lo largo y ancho del país que provocan reacciones indeseables y agresiones por completo inaceptables en contra de esta comunidad.
Es la primera vez en la historia reciente de nuestro país que ocurre algo así, y sin pretender dejar de señalar lo que está mal en el gobierno actual de la ciudad, debo señalar que éste me parece un gran paso en el sentido correcto del respeto a los derechos humanos.
