La bioética en el plan de salud

La complejidad de la medicina actual ha determinado un costo cada día mayor

Hace unos días estuve como conferencista invitado en la Comisión Nacional de Bioética para hablar de un tema que resulta trascendente en vista del cambio de administración federal: La bioética en un nuevo plan nacional de salud.

En el documento de Proyecto de Nación 2018-2024 de Morena existe, por supuesto, un apartado de salud que pone énfasis en la recuperación de la rectoría del Estado en los temas sanitarios con varios mecanismos.

El aumento de la proporción del PIB es, por supuesto, necesario y urgente, además de la reorganización enfocada hacia la prevención de la corrupción, que también afecta al sector, así como los importantes ahorros que se podrán obtener al suprimir áreas completas que hoy resultan francamente inútiles.

El documento menciona hechos como el favorecimiento efectivo de la lactancia materna, así como la compra consolidada de medicamentos, hechos que por sí mismos se oponen a muchos intereses industriales y que, para apuntalarlos, se requiere de un análisis ético pormenorizado.

El combate efectivo a las adicciones requiere también de la perspectiva ética, en vista de que debe ser abordado como un tema fundamentalmente sanitario y no como una guerra armada contra los productores ilegales.

Además, este último tema contiene una rica discusión basada en los derechos humanos, en vista del principio de autonomía, bajo el cual, cada persona debe tener la capacidad para darse normas a sí misma y, por lo tanto, se debe conservar la libertad personal para consumir alguna sustancia tóxica.

El análisis bioético significa en muchos sentidos la ponderación de factores que, hablando de salud, concluyan en las mejores prácticas con el objetivo de obtener el mayor beneficio para la mayoría de las personas, y debo agregar, con un presupuesto que, por definición, siempre está limitado.

Como lo mencioné en la conferencia, la palabra economía, según mis amigos economistas, significa la administración de la escasez, y hablando de salud, los recursos, por cuantiosos que sean, siempre son escasos.

La complejidad de la medicina actual ha determinado un costo cada día mayor y en un escenario de aparición de enfermedades crónico degenerativas. Esos costos se convierten en cifras difícilmente manejables por los sistemas de salud.

Hay muchos ejemplos en la práctica médica, y cito el que ahora me viene a la mente que es la cirugía de mínima invasión. Se trata de intervenciones quirúrgicas que llevamos a cabo mediante delgados instrumentos que se colocan en el interior del organismo con enormes ventajas en términos de menos dolor y recuperación más rápida del enfermo, pero que requieren del desarrollo tecnológico del instrumental.

Un campo de investigación en salud, sin desarrollo hoy en México, sería la fabricación de estos instrumentos por la industria nacional, con el concomitante ahorro económico.

Otro campo que necesita análisis ético es el modelo de costo-efectividad, mediante el cual se pueden obtener, en cifras, las mejores prácticas en términos financieros para obtener el mayor número de años de vida saludable de una población, pero cuando se aplica de forma tajante, puede provocar muertes de algunas personas que se quedaron sin el recurso como resultado de dicho análisis.

En fin, el papel de la bioética me parece piedra angular en el cambio de modelo.

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