México en el Consejo de Seguridad de la ONU
Una noticia importante ha sido la reciente renovación en la integración del Consejo de Seguridad de la ONU, del cual ahora México formará parte. Este es el único órgano de Naciones Unidas que tiene facultades para dictar resoluciones vinculantes, lo que le da un ...
Una noticia importante ha sido la reciente renovación en la integración del Consejo de Seguridad de la ONU, del cual ahora México formará parte. Este es el único órgano de Naciones Unidas que tiene facultades para dictar resoluciones vinculantes, lo que le da un poder e importancia muy relevante.
Entre sus funciones primordiales se encuentran: mantener la paz y la seguridad internacionales, determinar si existe una amenaza a la paz, emprender acción militar contra un agresor, por citar algunas.
El Consejo se encuentra conformado por 15 miembros, de los cuales China, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Rusia, tienen escaños permanentes y derecho de veto. Los otros 10 lugares son ocupados por miembros temporales que ocupan el sitial por dos años.
México ocupará por quinta vez en su historia un asiento en el Consejo de Seguridad para el periodo 2021-2022 y fue electo a través de una votación contundente de 187 votos de diferentes países del orbe —lo que representa un 97% de apoyo—, además de contar con el respaldo unánime del grupo regional de América Latina y el Caribe.
Estos temas fueron abordados en un conversatorio desarrollado entre el embajador ante la ONU, Dr. Juan Ramón de la Fuente y la comunidad académica de profesores de derecho internacional de la Facultad de Derecho de la UNAM, que tuvo verificativo esta semana. En palabras de nuestro embajador y exrector de nuestra máxima casa de estudios, se trató de un voto de confianza y un reconocimiento a nuestra historia diplomática, respaldada en nuestros principios constitucionales de solución pacífica de los conflictos, la no intervención y la autodeterminación de los pueblos.
El nombre de nuestro país en materia diplomática goza de un gran prestigio, construido con los años y forjado a través de nuestra doctrina pacifista y defensora del derecho internacional. En las anteriores ocasiones en que México ha ocupado un sitial en el Consejo de Seguridad, apoyó decisiones como la condena a la dictadura de Francisco Franco en España —habiendo recibido a miles de refugiados del exilio español— o el voto en contra de la invasión de Irak por una coalición liderada por Estados Unidos y Gran Bretaña.
Lo anterior, sin mencionar la histórica y firme posición de México ante el desarme nuclear, pues desde 1967 formó parte del Tratado para la Proscripción de las Armas Nucleares en América Latina y el Caribe, mejor conocido como el Tratado de Tlatelolco. Ello fue reconocido en 1982, cuando el embajador Alfonso García Robles recibió el Premio Nobel de la Paz por su participación en dicha negociación.
El ingreso de México al Consejo se da en un momento en que el país debe asumir un nuevo papel dentro del concierto internacional. Durante décadas se pensó que nuestra participación dentro de ese órgano nos podría colocar en una posición complicada ante el riesgo latente de tener confrontaciones con los Estados Unidos.
Sin embargo, el ingreso a la mesa donde se toman las grandes decisiones supone un cambio favorable al pasar de ser espectador a protagonista, teniendo así la posibilidad de lograr consensos y contrapesos en temas que fortalezcan no sólo nuestra relación bilateral con Estados Unidos, sino también con el mundo entero.
A la comunidad internacional le espera una ardua tarea para superar los terribles estragos ocasionados por la pandemia del covid-19. México tendrá nuevamente la posibilidad de impactar de manera positiva en las decisiones que las organizaciones internacionales deberán asumir.
Como Corolario, la frase del embajador emérito, Luis Padilla Nervo: “México ha presentado ante el mundo, con invariable firmeza, su doctrina de paz, concordia y justicia”.
