Dos abuelitas maravillosas

Mi querido viejo: hace unos días celebramos a los abuelitos de todo el mundo, las felicitaciones en persona, en carta, en mensajes, en memes cruzaron todo el planeta. Quiero comentar la vida de dos abuelitas, espero que te guste. La primera abuelita nos la presentó don ...

Rafael Álvarez Cordero

Rafael Álvarez Cordero

Viejo, mi querido viejo

Mi querido viejo: hace unos días celebramos a los abuelitos de todo el mundo, las felicitaciones en persona, en carta, en mensajes, en memes cruzaron todo el planeta. Quiero comentar la vida de dos abuelitas, espero que te guste.

La primera abuelita nos la presentó don Francisco Gabilondo Soler, aquel compositor maravilloso, creador de Cri Cri. Y dice asi:

“Di por qué, dime, abuelita, di por qué eres viejita.

Di por qué sobre las camas ya no te gusta brincar.

Di por qué usas los lentes, y por qué no tienes dientes.

Di por qué son tus cabellos como la espuma del mar.

Micifuz siempre está junto al calor, igual que tú.

Di por qué frente al ropero, donde hay tantos retratos,

di por qué lloras a ratos; dime, abuelita, por qué”.

Hermosa descripción de quien ha vivido muchos años, sus hijos y sus nietos crecen y ella vive su vejez tranquila, con los achaques de su edad y con los recuerdos que la emocionan por todo lo que ha vivido.

Y ahora te presentaré a otra abuelita, que por cierto es la compañera de mi vida, Alicia, que tiene la misma edad que la abuelita de Cri Cri.

Ella se levanta de mañana y hace su ejercicio, caminata durante media hora, antes de tomar un baño y vestirse para degustar un espléndido desayuno mientras conversamos las noticias del día y los problemas políticos que nos interesan a todos.

Al terminar el desayuno, toma su automóvil y va con sus compañeras de pintura a trabajar durante cinco o seis horas, y todas crean maravillosas obras de arte mientras degustan un buen mezcal y cuentan las anécdotas del día; hacia el principio de la tarde regresa a casa a comer; esta rutina la tiene dos veces por semana y otras dos veces va hasta el otro lado de la ciudad a su taller de cerámica en el que crea maravillosas piezas que han sido expuestas, junto con sus pinturas, en diversas exposiciones.

Después de comer, esta abuelita conversa por teléfono con sus nietos, dos de los cuales están en los Estados Unidos, y se entera de sus avances, sus alegrías y sus miedos. Trabaja en la computadora para tener en orden sus asuntos personales y conversar con amigas, y luego descansa viendo alguna serie en televisión, antes de merendar y disponerse a dormir.

Debo decir que esta segunda abuelita me hace muy feliz, cada día a su lado es un día de fiesta y con frecuencia salimos a escuchar un concierto o simplemente a comer sabroso y platicar.

Dos abuelitas, dos, cada una con una vida plena; dos abuelitas modernas en su tiempo; dos abuelitas llenas de vida; dos abuelitas que merecen nuestra admiración, dos abuelitas como los miles de abuelitas a las que celebramos en estos días.

¿Y cómo son tus abuelitos?

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