Canciones y modas que destruyen las mentes

Mi querido viejo: a lo largo de los años, desde que éramos adolescentes, aprendimos a expresar nuestros sentimientos con música, aprendimos a cantar lo que cantaban los músicos y las letras tenían un gran significado humano y sentimental. UAsí, recuerdas a Agustín ...

Rafael Álvarez Cordero

Rafael Álvarez Cordero

Viejo, mi querido viejo

Mi querido viejo: a lo largo de los años, desde que éramos adolescentes, aprendimos a expresar nuestros sentimientos con música, aprendimos a cantar lo que cantaban los músicos y las letras tenían un gran significado humano y sentimental.

UAsí, recuerdas a Agustín Lara: “Acuérdate de Acapulco, de aquellas noches, María Bonita, María del alma”, a Pedro Infante: “Amorcito corazón, yo tengo tentación de un beso”, o a José Antonio Méndez: “Novia mía, desde el primer y fiel abrazo, se hundió por siempre en el ocaso mi negra y cruel melancolía”. Todas esas canciones, y cientos que recordarás con alegría y melancolía, hablaban de amor, de respeto, de cariño, de conquista de la mujer amada y muchas cosas más.

Pero ahora estamos viviendo algo inenarrable: la presencia cada vez más absorbente de jóvenes de ambos sexos que vulgarizan el lenguaje, ofenden al oído con estridencias, no bailan, brincan sin orden ni concierto en medio de un ambiente indescriptible de colores y formas disonantes; lee por favor lo que se oye en los medios:

“Hoy es la noche de estar soltera, le gusta el perreo y bailar de cerca, quiere que la toque, pero sabes ti, que esta noche está pa’ mí”, “que baile hasta abajo la bebé, la bebé, bebimos un par de botellas y así recuerdo lo que hicimo’ ayer”. ¿Entiendes lo que quiso decir?; estoy seguro que si un joven le dijera esto a una mujer, sería detenido por violencia sexual.

Así, vemos y oímos a un tipo llamado Emilio Kabande, se hace llamar Peso Pluma y forma parte de eso que se llama la “narcocultura”; comenzó a especializarse en los llamados “corridos tumbados”, música sin sentido, sin armonía, sin fonética, sin ortografía, en eso que se ha dado en llamar “perreo”, baile en el que se imitan los movimientos del coito de los perros, así de triste, así de deplorable, en lugar de ser detenido y acusado, este individuo es un éxito en las redes.

La búsqueda de la fama y el dinero a costa de lo que sea hace que los publicistas, dueños de radiodifusoras, televisoras y de medios electrónicos, lleguen a tal grado de depredación, atentos a los ratings de popularidad, mientras nosotros estamos sin reaccionar como testigos mudos de la desaparición de la cultura.

Esa apología de la “narcocultura” es, sin duda, otra de las razones por las que nuestro México está como está, con la mayor violencia e inseguridad de la historia, ante la mirada impasible de las autoridades.

Mi querido viejo, no sé qué piensas, porque tanto tú como yo sabemos de sentimientos, en la escuela nos educaron para respetar a la mujer y así crecimos, pero ahora esto que está ocurriendo simplemente es la aniquilación de la educación y el respeto a los demás.

Creo que, en aras del respeto a la vida, a la educación y a la música, debemos denunciar este tipo de “cultura” que es destructiva y no lleva a nada, sino a la degradación del ser humano y al trato a la mujer como un objeto desechable.

Tú tienes la palabra, querido viejo, viva la vida, viva la buena música, viva la alegría sana a todas las edades.

Temas: