Bailar como Pablo Picasso
La música puede ser un acompañante importante.

Rafael Álvarez Cordero
Viejo, mi querido viejo
Mi querido viejo: hemos hablado muchas veces de la importancia del movimiento corporal para mantener nuestra salud; lo bebés se mueven constantemente aún antes de caminar, los niños son imposibles de detener una vez que aprenden a hacerlo, y todos vivimos caminando, corriendo, etc., pero… ¿y nosotros los viejos?, ¿la edad nos impide movernos, o es el desgano y la pereza?
La fortaleza de nuestras piernas, huesos, tendones y músculos se mantiene con una pequeña caminata de media hora, y eso sí lo puedes hacer, teniendo cuidado en no tropezar o caerte; pero además, la música puede ser un acompañante importante, porque te permite mejorar el ritmo de tus pasos, e incluso bailar.
Y es por eso que quise copiar un relato acerca del gran pintor Pablo Picasso, hombre irreverente que cambió el rumbo de la pintura para siempre; estoy seguro que tú disfrutas de las exposiciones que de vez en cuando se hacen con sus obras.
Pablo Picasso no sólo era un gran pintor, era un amante de la buena mesa, de la buena música, vivía intensamente, y uno de sus placeres era bailar; sí, bailar al escuchar música. Uno de los relatos que te quiero copiar es un fragmento de una entrevista que le hicieron al maestro cuando en su amplio estudio se encontraba bailando, sí, bailando, bailando solo, y lo quiero copiar para ti.
–¿Por qué está bailando?
–No hay por qué, estoy bailando.
–¿Es usted un artista plástico bailando?
–Si… o un bailarín que pinta, lo que usted prefiera.
–¿Desde cuándo baila?
–Desde siempre
–¿En qué piensa cuando baila?
–No pienso, lo siento.
–¿Qué siente al estar bailando?
–Amor.
–¿Amor?
–Sí, sí, pero ¿por qué?
–No hay un porqué para el amor.
–¿Siente algo más?
–Vida.
–¿Qué quiere decir?
-Algunos, sólo algunos, hacen en esta tierra para lo que fueron creados, éstos viven, otros sobreviven, y quien baila vive.
–¿Bailar es algo esencial?
–¿Respirar es esencial?, ¿ha respondido esto su pregunta?
–Pero hay un “precio” por esta elección.
–¿Por bailar? Sí, lo hay.
–¿Y es caro?
–No importa.
–¿Pagó usted este precio?
–Y todavía lo estoy pagando.
–Usted solía bailar para alguien…
–Sí, además, quiero decir, no sólo por alguien, por una razón, bailas porque naciste para bailar, como pintas porque la pintura ya existe en ti, simplemente la liberas; así ocurre con la danza, tú sólo la liberas, ella se mueve dentro de ti; si no la liberas, ella es capaz de… no lo puedo ni imaginar… Una hormiga hace su trabajo sin cuestionar, los pájaros vuelan sin cuestionar, los peces nadan... los hombres, algunos matan, otros prefieren hacer para lo que fueron creados… yo bailo, pinto, amo.
–¿Usted baila siempre?
–Sólo cuando lo siento.
–¿Y cuándo lo siente?
–Cuando bailo.
¿Qué te parece, querido viejo?, si todos pensáramos así, el mundo sería diferente; disfruta la vida, baila como Picasso, vals, tango, rumba, chachachá, lo que sea, pero baila, te hará bien.
*Médico y escritor