Tramas de diván X. El miedo y algo más…
El miedo no evita la muerte. El miedo evita la vida. Naguib Mahfuz El miedo es una emoción que produce una alteración del ánimo, la cual genera angustia ante un peligro o un eventual perjuicio, ya sea producto de la imaginación o propio de la realidad. De sobra ha ...
El miedo no evita la muerte. El miedo evita la vida.
Naguib Mahfuz
El miedo es una emoción que produce una alteración del ánimo, la cual genera angustia ante un peligro o un eventual perjuicio, ya sea producto de la imaginación o propio de la realidad.
De sobra ha quedado demostrado por la ciencia que 90% de todo aquello a lo que le tememos no llega nunca a suceder en la realidad. Visto así, quizá a lo que más miedo deberíamos de tener es a nuestro propio pensamiento y a la capacidad asombrosa que tiene de convertir una idea o un pensamiento en una emoción, en una alteración del ánimo y, por ende, en una elección y una posterior acción en nuestra vida. Nuestra mente tiene la capacidad de modificar nuestro sistema casi por completo, quizá deberíamos de utilizar ese poder a nuestro favor más a menudo.
Al miedo se llega muy rápido, basta simplemente con creer algo y convertirlo en una convicción que no admita discusión ni análisis. Basta con asirnos al ostracismo propio del ser, del ego, de la necedad, en pocas palabras… basta con no querer saber nada más de nosotros mismos. Porque, en realidad, quien elige no desafiar un miedo, elige también no ser más de lo que es y abrazar –con cierta ironía de defensa– esa incapacidad creada y parapetada con aquello de: ¡así soy yo!...
Y qué triste resulta, mi querido lector, escuchar eso de alguien, porque no es más que una renuncia literal en contra de su propia evolución, nada hay ahí de estoico, aunque se posturee y le mire con desdén… no se deje engañar, lo que tiene frente a usted es simplemente un cobarde.
A los miedos hay que plantarles cara y desafiarlos. Sobre todo, a esos que uno cree o crea en su mente. Ese es el único camino que tenemos para valorarnos más a nosotros mismos y, poner la atención en lo que verdaderamente importa en nuestra vida. Lo que no le haga bien, aunque sea propio de la genética como el temperamento, o lo que haya aprendido como el carácter o lo que usted se provea así mismo como la actitud… si no le funciona, cámbielo, ése es el único y mayor reto que tenemos con nosotros mismos. El ser lo que decidamos ser sin permitir que nada ni nadie nos condicione, eso es la libertad verdadera, el poder elegir del que siempre le hablo… el que empieza y termina por uno mismo.
Porque nos pasamos la vida entera creyendo lo que no somos y asumiendo lo que tampoco somos, y tendiendo a pensar y sentir que no valemos lo que valemos. Y valemos y somos y tendemos a más si aprendemos a mirar desde otro lugar el escenario, y si elegimos el escenario correcto.
Créame, los peores y más tristes tramas de diván encierran siempre un miedo, un miedo pasado, presente o futuro, pero finalmente un miedo que incapacita el fluir de un pensamiento libre, de una emoción, de una actitud, de una elección y, por supuesto, de una realidad plena.
Y así como le digo que los miedos llegan pronto, también se van de manera proporcional cuando los enfrentamos, porque el miedo es caprichoso, se instala si lo dejas, se envicia, se obsesiona.
Por eso, mejor enfréntelo cuanto antes, porque si algo tiene el miedo y se lo garantizo es: que son de esas bellas lecciones que por su coste y valía no se olvidan y, por lo tanto, no se repiten. Vendrán otros, siempre vienen otros, porque cuanto más uno avanza, más se acostumbra a la incertidumbre y a mayor temor más riesgo, y a mayor riesgo más aprendizaje. Entiéndase que no se trata de arriesgar la vida por favor, sino el pensamiento, el análisis, la reflexión y el conocimiento… se lo digo porque a los miedos se les esconde, se les posterga, se les engaña… o más bien uno los esconde, los posterga y los engaña, pero ya le digo yo que son caprichosos y poco o muy poco fraternos.
Mejor elija salir y liberarse, mejor elija ser lo que quiera y como quiera ser y no perderse en las creencias, en las verdades veladas, en las inconsistencias de su esencia y sus deseos, mejor elija la vida y no la muerte, porque es lo inmutable lo que perece. Mejor elija abrazar y combatir ese miedo, porque los miedos son de todos, el valor de pocos; sea de esos pocos que se eligen y eligen con ellos la libertad y la vida… Como siempre, usted elige.
¡Felices tramas, felices vidas!
