Tramas de diván. El drama
El comportamiento de una persona dramática se caracteriza por reaccionar con emociones exageradas ante eventos cotidianos de la vida y maximizar los problemas hasta niveles verdaderamente increíbles y peligrosos.
Creía que un drama era cuando llora el actor, pero la verdad es que lo es cuando llora el público.
Frank Capra
No todos los traumas se convierten en dramas ni todas las víctimas de experiencias traumáticas se convierten en personas dramáticas. Insisto, infancia no siempre es destino y los diagnósticos no siempre se convierten en pronósticos. De acuerdo con investigaciones recientes, algunos casos de personalidad o carácter dramático son producto de traumas, por ejemplo, el abandono o cierto tipo de negligencia educativa con respecto a la manifestación de las emociones infantiles, algunos casos también se refieren a diagnósticos de trastorno de personalidad límite o borderline, y cerca del 27% de estas personas lo padecen por un componente genético, es decir, hereditario. Cualquiera de los casos anteriores tiene un tratamiento clínico especifico y exitoso, esto hace a cada adulto que lo padece responsable de su conducta. El comportamiento de una persona dramática se caracteriza por reaccionar con emociones exageradas ante eventos cotidianos de la vida y maximizar los problemas hasta niveles verdaderamente increíbles y peligrosos. Son personas hipersensibles a la estimulación y presentan dificultades para valorar adecuadamente las pistas sociales. Son dependientes, buscan cumplir las expectativas y favores ajenos a fin de ser reconocidos y suelen buscar la atención permanente, no suelen hacerse responsables de su comportamiento y aluden casi siempre el mismo a la provocación generada por la contraparte.
La personalidad dramática se define así por hacer alusión al drama, un género literario que representa la acción ficcional mediante diálogos y acciones en un tiempo presente indefinido. Y sí, este tipo de personas reviven los dramas una y otra vez como si siempre tuviese que existir algo que justifique su desdicha. El drama se clasifica en tragedia y en comedia. La tragedia representa los personajes mejores de lo que son para que su caída tenga un efecto catártico en el público, y la comedia representa a los personajes como peores de lo que son, permitiendo burlarse de ellos sirviendo como género satírico contra el poder. Cada cual que haga su análisis, pero esta descripción literaria es muy cercana a los polos en los que suele desplazarse la conducta de las personas dramáticas. El drama afecta a quien lo padece y hace miserable a quien tiene que soportarlo. Porque no es sólo el sinsentido que toma su conducta en un brote, sino las consecuencias que éstos provocan. El profesional del drama lo es también de la manipulación y éste es el primer punto que debemos tomar en cuenta en su trato. Si bien la primera ley de sana convivencia se sustenta en la empatía, en conocer al otro, en dejar de lado las percepciones no fundamentadas y en encontrar a toda costa una sinergia positiva que nos permita darnos a comprender en el marco de referencia del otro, este principio no aplica para casos como estos.
El drama del dramático hay que limitarlo para evitar que nos arrastre en su infortunio, porque la percepción de su realidad suele ser y estar alterada. Mejor corrobore, en primera instancia, los hechos sin decorados; después, utilice la escucha activa y aprenda a descifrar el mensaje objetivo, corrobórelo también y exija claridad en su comunicación, la cual ha de ser escueta y positiva… dos elementos que no son propios de estos personajes. Y, por último, sea siempre respetuoso, pero respétese más a usted, su tiempo y su participación. Y tómelo como una sana prevención que evite una merma de energía innecesaria y un análisis de colaboración positiva a la vida de alguien que no puede ni quiere valorarlo, ni mucho menos tomar conciencia de su compulsión.
Créame, muchas veces es soberbio de nuestra parte creer que podemos resolver los problemas de los demás, a veces sólo tenemos que elegir una postura preventiva y seguir adelante sin involucrar más de lo que no podremos manejar. Aléjese de los dramas creados, la vida ya bastante tiene de suyo, mejor procure caminar sobre la realidad y enfóquese en lo que sí puede cambiar. Como siempre, usted elige. ¡Felices tramas, felices vidas!
