Superarse

Todos somos libres de elegir la posibilidad de superarnos cada día o de no hacerlo nunca. No hay ninguna razón que nos lo impida, cada día es una nueva posibilidad para reinventarnos y nadie mejor que uno mismo sabe y conoce sus flaquezas y fortalezas

Todos pueden superar sus circunstancias y alcanzar

                el éxito si tienen dedicación y pasión por lo que hacen.

                Nelson Mandela

Superar significa, según la RAE, ser superior a alguien; vencer obstáculos o dificultades y, también, rebasar, en el sentido de salir de un límite y en el sentido de dejar atrás; superar, a su vez, es dicho de una persona cuando hace algo mejor que en otras ocasiones. En filosofía, Hegel describe la superación como un progreso que ha conservado lo que había de verdadero en los momentos precedentes y lo ha llevado a la plenitud. Exactamente eso es imprescindible para superarnos, conservar lo verdadero de nosotros mismos, de nuestra esencia y llevarlo a su punto de máximo crecimiento.

Y no me refiero aquí a superar a los demás, sino a superarse a sí mismo, ésa es nuestra única y mayor competencia, lo demás son sólo espejismos del ego, de la vanidad y de la soberbia. Todos somos libres de elegir la posibilidad de superarnos cada día o de no hacerlo nunca. No hay ninguna razón que nos lo impida, cada día es una nueva posibilidad para reinventarnos y nadie mejor que uno mismo sabe y conoce sus flaquezas y sus fortalezas.

Por supuesto que la vida sería más fácil si se continúa —como lo hacen muchos— en el protectorado de esa frase tan común de: …así soy yo, y además incluyendo en plan desafiante: …si quieres. Y nadie tendrá nada tampoco que discutirle a ese universo de personas que deciden que así han alcanzado su plenitud, los parámetros de felicidad y de éxito, también son temas muy subjetivos y personales. Pero para los demás que sí tienen la valentía, el deseo y la tenacidad de llevar al máximo todas sus posibilidades, les diré que esta elección es y siempre será la mejor experiencia de su vida.

La paz mental sólo se obtiene de la libertad de elegir sobre nuestra vida todos los días de forma consciente y responsable. La realidad y las circunstancias que se nos presenten no podremos cambiarlas, pero siempre podremos perfeccionar nuestra forma de responder ante ellas, para lo positivo y para lo que no lo sea tanto. Por eso superarse es un trabajo permanente que comienza y termina en uno mismo diariamente, desde aquello que parece insulso hasta lo más delicado de nuestro proceder.

Los seres humanos somos un cúmulo de efervescencias, algunas superadas, otras no tanto, algunas han fortalecido nuestro carácter, otras nos han hecho más sensibles, pero absolutamente todas han ido alimentando el ser humano que somos, y no se trata de borrar el pasado de nadie, pero sí de rescatar de cada vivencia sólo aquello que nos construye para mejor. Y la labor es titánica, porque se trata de uno mismo y de dejar de lado la autocomplacencia, de enfrentarnos con nuestras debilidades y de salir absolutamente de nuestra zona de confort.

Créame, el mayor dolor es darse cuenta de que uno se ha equivocado con uno mismo, pero tampoco existe mejor punto de felicidad que darse cuenta de que nos hemos hecho un bien… y de eso se trata superarse, de vencer nuestros propios obstáculos, muchas veces nuestras ideas, nuestra forma de razonar, de sentir, de mirar la vida, de actuar e incluso de padecer o de disfrutar.

Por eso hoy le invito a superarse, a comprender que la vida debemos vivirla y sentirla al máximo y que para lograrlo debemos comenzar por uno mismo; venciendo nuestras propias esclavitudes, pasados y miedos, desechando ideas y prejuicios, siendo flexibles, auténticos, dinámicos y siendo quienes queremos ser y cómo queremos ser.

Somos cambio y el cambio sólo tiene dos caminos, el avance o el retroceso, busquemos siempre el avance en todas nuestras áreas de oportunidad y enfoquémonos en eso que queremos alcanzar, porque la vida que tenemos no merece ser vivida a medias ni en falsetes ni dejarse nunca en puntos suspensivos por la inacción; la vida debe seguir un curso, el curso que usted elija y en el que esté dispuesto a arriesgarse a ser diferente, único e irrepetible.

La mejor relación que debe tener en la vida es con usted y, como cualquier relación, necesita tiempo, entrega, apoyo, comprensión, fidelidad, diversión, amor, paciencia, sensualidad y, por supuesto, una felicidad absoluta que le permita mantener siempre el ánimo a flote, la ilusión firme y el futuro esperanzador… como siempre, usted elige.

¡Felices superaciones, felices vidas!

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