#PrimeraNETA
Corría mayo de 1990. La primera dama del país, presente en aquel magno evento, recibió un cálido mensaje por parte de la auténtica estrella de aquella inolvidable noche: “Muchísimas gracias, señora, por haber venido; un beso con todo mi amor”. Aquel 9 de mayo Juan Gabriel derrumbó las barreras e irrumpió como el primer artista de música popular mexicana que pisaba el palacio de Bellas Artes; Alberto Aguilera Valadez, convertido en Juan Gabriel, democratizó un recinto cultural que se creía sólo para los elegidos: clases populares, comunidad homosexual y la élite de la política conviviendo y bailando en el mismo lugar. Increíble, impensable. El pueblo se apropia de sus símbolos y 36 años más tarde sucede con total fervor: Juan Gabriel logró lo que no pudo ni todo el dinero de la Federación Mexicana de Futbol ni todo el seso de los mejores creativos del país: convertirse en la banda sonora de una Selección. Paradójicamente, Juan Gabriel siempre cantó sobre las emociones que vive el aficionado cada cuatro años; le cantó a la esperanza, al orgullo, al amor, al dolor, al perdón y a la ilusión.
#SegundaNETA
Ojalá que hoy por la noche retumben, suenen y resuenen las notas de aquel genial popurrí Hasta que te conocí, grabado hace más de 35 años en Bellas Artes y nos ahorremos el “pobrecito del palomo, cansado está de sufrir…”, que bien podría convertirse en el nuevo himno del aficionado mexica hacia su eterno Tri, si las cosas no salieran como todos deseamos. ¿Sería un fracaso perder esta noche? Por supuesto. El mismo de siempre. ¿Sería una hazaña matar a Inglaterra? La más grande que haya conseguido una Selección mexicana mayor en un Mundial.
Hoy Aguirre y compañía se lo juegan todo, ojalá que el tiro les salga como casi siempre le salió a Juan Gabriel, con el pueblo entero rendido a sus pies. Se hicieron himnos oficiales y se gastó lo indecible para ponerle música al Mundial, pero la gente decidió otra cosa: prefirió a Juan Gabriel. No hubo campaña ni se necesitó de jugadores innecesarios como hasta ahora el famoso y comercial Bebote. Bastó un viejo video, un indeleble coro, un mexicano brillantísimo y un Bellas Artes encendido para que millones de mexicanos se unieran y dejaran al menos por unos días la división del “yo tengo otros datos” y del “¿son chairos o fifís?”.
#NETASextras
Sólo alguien muy ingenuo podía tragarse el cuento de que el cambio de horario obedecía a temas comerciales de la televisión inglesa. Contener a más de un millón de aficionados enardecidos no es faena ligera. Para esos menesteres siempre ayudará más el día que la noche.
