Sí, muchas gracias

Pablo Carrillo

Pablo Carrillo

La neurona

Ha sido, hasta ahora, una maravillosa puesta en escena el Mundial, sobre todo por la unión, la alegría, la actuación del representativo mexicano, que sencillamente ha sido formidable. En un principio las dudas empañaban la celebración del gran evento del futbol, las marchas, los plantones, la infraestructura que no se terminó, las propias dudas del rendimiento del equipo nacional, pero al final, independientemente de lo que suceda esta tarde en el Coloso de Santa Úrsula, ha sido un gran Mundial, que nos tiene a los mexicanos unidos y con muchos deseos de lograr un triunfo histórico, inaudito, maravilloso.

El asunto es muy complejo, el rival es muy potente, un equipazo, la segunda selección más valiosa, sólo por detrás de Francia, con talentos que son cotizados en centenas de millones de euros, una disparidad de casi siete veces ante la cotización de los nuestros; sin embargo, la localía, la inercia, el buen momento que viven los nuestros podrían equilibrar un poco esa enorme diferencia.

Le cito algunos ejemplos, Jude Bellingham, jugador del Real Madrid, está cotizado en 130 millones de euros; Declan Rice, del Arsenal, vale 120 millones de euros; Bukayo Saka, del Arsenal, 110 millones de euros, mientras que todo el equipo nacional vale poco más de 190 millones de euros, una diferencia total.

A eso habrá que añadirle que la Premier League inglesa es la mejor liga del mundo, la más competitiva, así como una de las que mayor potencial económico tiene; insisto, en el papel el duelo es muy desnivelado.

Por su parte, el equipo nacional tiene a su favor esas casi 90 mil almas que habrán de apoyar como nunca antes, que habrán de hacer valer la localía, así como la gran apuesta de ser un gran conjunto, que ha jugado casi por nota, sin costosas individualidades, pero con un concepto de entrega y calidad pocas veces visto.

Sin importar el resultado, ha sido un brillante papel de los seleccionados, sin embargo, mientras la ilusión exista, no podemos darlos por muertos en este torneo, no podemos dejar de soñar, de ilusionarnos al máximo.

Habrá que felicitar a los directivos que, sin asumir protagonismos han realizado un muy buen papel, en particular a Mikel Arriola que, como es su costumbre, donde se ha parado ha entregado buenos resultados; asimismo, el trabajo realizado por Ivar Sisniega como el responsable de las selecciones nacionales, ha sido sinónimo de trabajo con todos los avances tecnológicos, con la ciencia del deporte, como un gran aliado del trabajo, así como el gran equipo de Duilio Davino, Andrés Lillini, y los más de 50 profesionales que trabajan para proveer de lo mejor a nuestros muchachos.

Sigamos soñando y festejando, se vale…

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