PAN: la noche de los cuchillos largos

Gustavo Madero cerró los caminos al calderonismo y fracturó al partido.

Gustavo Madero acuchilla a Margarita Zavala y, aun bajo el sofisma de que no alcanzó los votos suficientes para ser diputada federal, abre varios caminos de alto riesgo para el PAN.

Sí: hoy gana Madero... y el PRI.

Pero pierde el PAN... y la competencia política.

¿Por qué?

Por varias razones de fondo y forma para el PAN y su futuro:

1) El maderismo avasalla y revienta al calderonismo. Si bien en política no hay derrotas definitivas, Calderón y sus hombres —los que le quedan porque el expresidente ha sufrido deserciones y traiciones— la tienen cuesta arriba para retomar el control del PAN. Su carta fuerte, Margarita Zavala, está fuera del Congreso, desde donde construiría su candidatura presidencial. El frentazo fue seco.

2)  Madero se da un balazo en el pie: Margarita Zavala es, a querer o no, el principal activo político dentro del panismo. Su trayectoria achica al propio Madero y a sus alfiles: Anaya, Padrés, Moreno Valle, quienes palidecen ante la carrera política de largo aliento de Margarita, una panista que, desde sus mocedades, trabajó en las calles cuando el ser panista significaba burlas y desprecio ante la supremacía priista.

3)  ¿Para quién trabaja Madero? Sin duda para él y su grupo. Desde las esferas del poder priista, al chihuahuense le han metido en la cabeza la posibilidad de que puede ser candidato presidencial del PAN en 2018, y Madero —hombre de pocas luces políticas e intelectuales— ha sucumbido al canto de las sirenas. En su lance, Madero está llevando al abismo a Acción Nacional.

4) ¿A quién le conviene el PAN de Madero y no de Margarita Zavala? Al gobierno, donde ven con simpatía a Madero como candidato presidencial en 2018 por una razón de pragmatismo político: ni tiene el arrastre de Vicente Fox ni la carrera política de Felipe Calderón y, por tanto, sería vencido por el candidato presidencial priista. El que fuera.

5)  Aunque limitado política e intelectualmente —no es un personaje con ideas profundas ni de discurso encendido, ni de planteamientos sólidos ni mucho menos encarna a una oposición fuerte o de contrapeso al poder presidencial—, Madero tiene cartas alternas para pelear en 2018. Si no es él, allí estarían el expriista Moreno Valle —cada vez con más presencia y operadores dentro del PAN, y como muestra, la incorporación de Max Cortázar como su nuevo vocero—, o el sonorense Guillermo Padrés y hasta su rémora: Ricardo Anaya. Hombres del mismo grupo.

6) La batalla que viene entre el maderismo y el calderonismo será crucial. Descarrilada Margarita Zavala de la diputación federal, ahora buscará la presidencia nacional del PAN. En la otra esquina, enfrentará a Ricardo Anaya, ya que Madero regresaría a la dirigencia tras vencerse su licencia. Zavala vs. Anaya sería el agarrón, y como ahora sí votan abiertamente los alrededor de 300 mil afiliados al partido, cualquiera ganaría.

7)  De ganar Margarita Zavala la presidencia del PAN este año, las perspectivas darían un vuelco: el calderonismo volvería a reposicionarse y entonces el horizonte rumbo a 2018 cambiaría radicalmente. Madero podrá impedir que Zavala sea diputada federal, pero no podrá frenarla para que se inscriba como candidata a la presidencia nacional del blanquiazul. Llena los requisitos: es consejera nacional, tiene los años de militancia suficientes y no tiene sanción alguna dentro del partido.

8) Cierto: Margarita Zavala está pagando hoy las facturas de su esposo, el expresidente Felipe Calderón. Los cadáveres políticos sembrados por Calderón hoy gozan de cabal salud y cobran cuentas no a Felipe, sino a Margarita. Son las consecuencias de la soberbia.

9) Si Margarita Zavala es derrotada en su anhelo de convertirse en presidenta panista, podremos, casi en definitiva, estar asistiendo a los funerales del calderonismo dentro del PAN, corriente que tuvo la fuerza necesaria para llegar a Los Pinos en 2006-2012.

10)  La batalla entre un maderismo fortalecido y un calderonismo en declive, es lo que viene dentro de Acción Nacional.

Lo peor que le pudiera suceder al PAN, ya le está ocurriendo: estar dividido.

Ante un PRI cuestionado por malos resultados de gobierno, y un PRD desprestigiado por pésimas decisiones, era la gran oportunidad del panismo para reposicionarse en las intermedias del 7 de junio próximo y presentarse, nuevamente, como una opción viable para los electores.

Sin embargo, Madero cerró los caminos al calderonismo y fracturó al partido.

Si Margarita Zavala hubiera sido diputada federal, Madero habría enviado la señal de que, por encima de sus intereses, estaría un PAN unido, fortalecido y plural. Pero el chihuahuense demostró que solamente es un político, mas no un estadista.

                Twitter: @_martinmoreno

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