Los errores políticos se pagan en las urnas. Los malos gobiernos sucumben, tarde que temprano, ante el voto de castigo. Y en el DF, 2015 se encuadra como el año en que el PRD comenzaría a perder la hegemonía que ganó, de manera legítima, desde 1997, con el triunfo de Cuauhtémoc Cárdenas.
Hoy por hoy, el PRD en la capital del país —su corazón, su bastión de poder y fuente de financiamiento—, si bien mantendría en las elecciones del próximo 7 de junio su mayoría en las delegaciones, sufriría, de acuerdo con encuestas, un descalabro en el control político-burocrático, vía la Asamblea Legislativa del DF (ALDF).
Gobiernos con vacíos de poder. Ausencia de liderazgo. Bloqueos desquiciantes y marchas interminables. Empobrecimiento en la calidad de vida. Aumento en la inseguridad. El cacicazgo político de Los Chuchos. Abarca. Ayotzinapa. Aguirre Rivero. Todos estos elementos operan, desde ya, en contra del PRD y de sus candidatos a diputados locales, federales y jefes delegacionales.
¿Y quién sería el triunfador de la debacle amarilla?
Sí, quien fuera su candidato presidencial en dos ocasiones: Andrés Manuel López Obrador y su partido: Morena.
Desde hoy, AMLO y Morena se perfilan como ganadores —si no absolutos, sí de manera significativa— en las elecciones intermedias dentro de cinco meses. Y su hoja de ruta pasa por la ALDF y las jefaturas delegacionales, culminando en lo que sería su gran triunfo: arrebatarle, en 2018, la Jefatura de Gobierno al PRD.
¿Que AMLO ya no tiene la fuerza suficiente para hacerlo?
Dejemos de lado filias o fobias y revisemos los números:
En la presidencial de 2012, López Obrador ganó, de manera holgada, la elección en el DF: obtuvo 2.5 millones de votos, mientras que Peña Nieto recibió un millón 240 mil sufragios.
La influencia electoral de AMLO en el DF se mantiene intacta.
Y eso trae de cabeza al PRD.
Revisemos más números:
Morena, de AMLO, aventaja al PRD en cuanto a intención del voto para la ALDF: 26% por 22% para los amarillos. El PRI registra 18% y el PAN 14 por ciento (Reforma. 17/XII/2014).
¿Qué significa ello? Casi nada: que si Morena logra mayoría en la ALDF en junio próximo, controlaría la vida política del DF: leyes, disposiciones legales, presupuestos y ordenamientos urbanos. El control cuasi absoluto.
Aún más:
La encuesta refleja que en intención del voto para jefes delegacionales, Morena tiene 22%, en comparación al 29% del PRD. Una diferencia que podría reducirse en los próximos meses. El PRI andaría en 15% y el PAN en 12 por ciento.
¿Qué significa ello? Casi nada: que algunas delegaciones pasarían al gobierno del Morena. Iztapalapa, Gustavo A. Madero y Cuauhtémoc —con Ricardo Monreal como candidato—, serían las joyas más valiosas por dos factores: representan 25% de la votación capitalina y por los presupuestos asignados. El factor AMLO también tendría relevancia en Coyoacán, Xochimilco e Iztacalco.
Y más:
Entre el PRD y Morena se reporta un empate técnico con respecto a la elección para diputados federales en el DF, con 24% y 23%, respectivamente. El PRI y el PAN también parejos, con 15% cada uno. La disputa será fuerte.
Pero más allá de los números, hay un fenómeno innegable y al alza: mientras Morena sube en simpatías e intención del voto, el PRD continúa en picada. El desgaste amarillo ha sido brutal. Su desprestigio abona a la decepción electoral. Su desplome es evidente.
Casos turbios como el de Jesús Valencia, delegado en Iztapalapa, han manchado al PRD. Hoy, Valencia busca una diputación local plurinominal. Una señal de cambio de la dirigencia perredista sería sacar de sus listas a Valencia. Por allí podrían empezar.
Al PRD, su mal gobierno le cobrará facturas.
Ayer, por ejemplo, los Panchos Villa bloquearon Tlalpan a media mañana, provocando un caos infernal en parte de la ciudad.
Y eso ya tiene hasta el copete a millones de capitalinos.
Y ese fastidio —ya lo veremos— lo cobrarán en las urnas.
ARCHIVO CONFIDENCIAL
NESTORA… ¡NEGOCIADA! A la ingobernabilidad, violencia desbordada, furia social y amenazas de no permitir elecciones en junio, se suma la negociación vergonzante en Guerrero: ayer, Isabel Miranda de Wallace y Alejandro Martí, presentaron audios de cómo diputados federales negociaron la liberación de Nestora Salgado —exlideresa de la policía comunitaria en Olinalá y acusada de alrededor de 50 secuestros— para, según ellos, llegar a un “arreglo político”. Los encabezaba el legislador Roberto López Suárez. El gobernador interino, Rogelio Ortega, ya solicitó al fiscal general el desistimiento de la acción penal contra Nestora. Así se negocia la justicia en México. ¿Y las víctimas de secuestro?
Twitter: @_martinmoreno
