Scherer, el ético:
-Publicaste dos cartones contra el licenciado De la Madrid, uno después de otro. Apareció el primero cuatro días después de que nos reunimos. ¿Te das cuenta? Y a la semana siguiente, el otro. Los recuerdas, supongo.
-Claro que los recuerdo.
-O sea, mientras yo gestiono la entrevista con el presidente, tú lo agredes. ¿No podías haber aguardado unos días para publicar los cartones? ¿No podías haber esperado a tu conversación con el presidente?
-Nada tiene que ver Naranjo en mis conversaciones contigo. O quien sea, así se trate del presidente.
-Tú eres el director, marcas la línea.
-Naranjo es dueño de su espacio.
(Del libro Los Presidentes. Conversación con Manuel Alonso, jefe de prensa de Miguel de la Madrid).
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Scherer, el reportero:
Le dije, dueño de mis palabras:
Pienso que estás hundido. Sin embargo, cuentas con tu carácter, tu talento. Y el tesoro de tu archivo.
–En ciertos periódicos está todo, menos la verdad.
Habla tú.
Pronto estaré en México. Ni siquiera tengo otro destino.
Pronto es una palabra incierta.
Te equivocas. Su sentido es clarísimo.
¿Me autorizas la publicación de esto último?
Asintió con el rostro, enfático su silencio.
(Conversación con Carlos Salinas de Gortari en Dublín. 1997)
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Scherer, el biógrafo:
Por orden superior, Siqueiros salió de la Inspección de Policía, de aquel sitio de castigo, húmedo y tenebroso como gruta inexplorada. En automóvil se le condujo a Palacio Nacional, directamente a las oficinas del jefe del Estado Mayor Presidencial, general Lagos Cházaro. El hombre de las confianzas del ingeniero Ortiz Rubio lo recibió de pie y sin ceremonias, como quien tiene sólo un objetivo, lo interrogó:
-¿Por qué le tiene usted tanta odiosidad al señor presidente, señor Siqueiros?
En pleno sarampión teórico marxista, el pintor imitó la actitud marcial de Lagos Cházaro y replicó en su mismo tono:
-Mire usted, general, para mí, el señor presidente es sólo una rueda y muchas veces no la más importante de toda una maquinaria social que ha de orientarse fatalmente en una dirección determinada. Y si no lo hace, se rompen los dientes.
(Del libro Siqueiros. La piel y la entraña)
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Scherer, el entrevistador:
-¿Recuerda usted La culebra, la canción aquella?
-No la recuerdo.
-¿Qué recuerda de Lomas Taurinas?
-Hay pocas cosas.
-¿Recuerda el sol, el polvo de aquel día?
-Se me han olvidado muchas cosas, a pesar de que algunos dicen que tengo buena memoria.
Estoy a punto de preguntarle, ¿por qué se olvidan, si fueron tan fuertes?, pero Aburto sigue:
-Se llegan a olvidar muchas cosas y más cuando fueron traumáticas. Simplemente llego a recordar cuando voy en una Suburban y me van diciendo lo que tengo que decir, infinidad de cosas, y cuando me torturan en la PGR...
(Del libro Máxima Seguridad. Almoloya y Puente Grande. Entrevista con Mario Aburto, asesino de Colosio).
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Scherer, el narrador:
“Tengo certeza de que no hay hombre más libre que el reportero. Los acontecimientos los hace suyos y en esa medida le pertenecen. Nadie puede mirar de igual manera lo que yo miré en las profundidades de las minas de Sudáfrica, descenso dramático en un malacate de madera vieja que se sostenía de milagro. Nadie vio la misma muerte en las víctimas del cólera en Bangladesh, en fila, uno tras otro, ritual siniestro. Por razones de cercanía, porque los tienes enfrente, nadie puede observar como un reportero a los hombres y mujeres que viven para el poder, para hacer lo que les da la gana, hasta apropiarse de lo que no necesitan y hasta desprecian”.
(Del libro La terca memoria).
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Scherer, el incómodo:
“Veo un México con hambre y sed de justicia... un México agraviado... veo hombres y mujeres afligidos por abusos de las autoridades... veo la arrogancia de las oficinas de gobierno... veo a ciudadanos angustiados por la falta de seguridad... ”.
-Una pregunta, Luis Donaldo-, lo interrumpí en plena carrera.
Agitado, me vio en súbito silencio.
-¿Conoció el presidente tu discurso antes de que lo pronunciaras?
-Espero que me comprenda.
-¿Conoció tu discurso?
-No.
(Del libro Estos años).
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Gracias, don Julio. Por siempre.
ARCHIVO CONFIDENCIAL
CHINA-MÉXICO. Después de los desaguisados comerciales con China tras la cancelación de la construcción del tren México-Querétaro, participa la secretaria de Turismo, Claudia Ruiz Massieu, en el Foro China-CELAC, al que asisten jefes de Estado, de Gobierno y cancilleres. Será parámetro para detectar cómo quedaron las relaciones México-China, y si Ruiz Massieu logra apuntalar el puente maltrecho entre ambas naciones. Ya veremos.
Twitter: @_martinmoreno
