Cobrarse a “lo chino”
Nacida durante la administración Bush Jr., la llamada Iniciativa Mérida o Plan México fue un tratado internacional de seguridad establecido por Estados Unidos con México y los países de Centroamérica para otorgar recursos a fin de combatir el narcotráfico y el crimen ...
Nacida durante la administración Bush Jr., la llamada Iniciativa Mérida o Plan México fue un tratado internacional de seguridad establecido por Estados Unidos con México y los países de Centroamérica para otorgar recursos a fin de combatir el narcotráfico y el crimen organizado.
Dicho acuerdo tuvo que pasar por el Congreso de la Unión Americana y fue activado el 30 de junio de 2008. En éste participan, por parte de Estados Unidos, los departamentos de Estado y de Justicia, el Consejo Nacional de Seguridad, el Pentágono, la CIA, el FBI y la agencia antidrogas de EU (DEA, por sus siglas en inglés); de México, el Congreso de la Unión, la Secretaría de la Defensa Nacional, la Marina Armada de México, la PGR y el Cisen, o lo que queda de éste.
Hace unos días, una serie de versiones periodísticas estadunidenses daba cuenta de que el nuevo gobierno de Donald Trump se cobraría el costo para la construcción del famoso muro en su frontera con México con los recursos que año con año se destinan a la Iniciativa Mérida para el combate a los cárteles de las drogas en nuestro país.
De inmediato, el gobierno de México se apresuró a afirmar que dicho programa estaba en “fase terminal”. Tocó al secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, salir a declarar públicamente que hace dos años el gobierno del aún presidente demócrata Barack Obama presionó a nuestro país con la suspensión de dichos recursos con el argumento de que el gobierno incumplía con preceptos en materia de derechos humanos. Coincidentemente con la visita de los secretarios de Estado y de Seguridad Nacional de Estados Unidos surgieron los rumores de la cancelación de la iniciativa, como sucedió con las declaraciones de Trump en referencia a que las “redadas” que ya se realizan en territorio estadunidense: se tratan de “operativos militares”, aunque aquí lo hayan negado los altos funcionarios que se reunieron la semana pasada con el presidente Enrique Peña Nieto. Es muy probable que se haya tocado el tema de los recursos para el muro en la frontera norte de nuestro país y se haya puesto sobre la mesa la pronta cancelación de la ayuda estadunidense en materia económica para el combate al narcotráfico. Por eso se entienden las declaraciones del secretario de Gobernación, quien reveló que desde hace tiempo México recibe presiones de Washington como lo sucedido hace dos años.
Es evidente que esa y muchas otras presiones vendrán en los próximos meses por parte de la administración Trump. Ya lo ha dicho el secretario de Economía de nuestro país, Ildefonso Guajardo, al referirse a la próxima renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte: “Si Estados Unidos insiste en poner aranceles, me levanto de la mesa”. No dude usted que así será, puesto que desde tiempos de la campaña republicana en Estados Unidos, el magnate, hoy Presidente, ha manifestado abiertamente su intención de “proteger” a los productores norteamericanos con la imposición de cuotas comerciales contrarias al “espíritu” de libre comercio que desde hace 23 años prevalece en América del Norte.
La pregunta es si estamos preparados como nación para hacer frente a ese tipo de acciones de presión por parte de un vecino que siempre ha sido incómodo y nos ha tratado con desdén y soberbia a lo largo de la historia. Y máxime cuando en el tema migratorio las cosas se complican día a día, lo que le “mete más ruido” a la relación bilateral.
