Ucrania

Ésta es una guerra injusta de un país grande y poderoso contra uno más pequeño, pero fiero.

Pues aquí estamos, semanas después con la noticia de que el señor Putin invadió Ucrania. Inició una guerra contra un pueblo que ha luchado por autodefinirse y, por lo tanto, con una identidad muy fuerte. Los rusos los consideran rusos, los ucranianos tienen mil años de existencia.

Es muy triste ver la guerra. Ésta, además, es una guerra injusta de un país grande y poderoso contra uno más pequeño, pero fiero.

Escribía en mis columnas anteriores que Putin se había metido en un callejón sin salida y que sería difícil salir victorioso del asunto. Creo que sigue siendo así. Leía el viernes la columna de un periodista famoso diciendo que Putin había hecho jaque mate a Occidente, la rusofilia mexicana que confunde la izquierda con el fascismo con mucha facilidad, ya se ha decantado en la condena a Occidente. Para ellos, Rusia está invadiendo y matando niños y viejos porque Occidente osó crear la OTAN y adherir países (como si éstos no fueran libres de elegir) y olvidando los años de sometimiento soviético, el Pacto de Varsovia (fracasado) y que muchos de esos países han visto en la Unión Europea y la OTAN la manera de protegerse del monstruo ruso que quiere oprimirlos.

Todo, por supuesto, desde la comodidad de las libertades occidentales, donde los hijos de dictadores y sátrapas van a las universidades y gastan su dinero.

Occidente ha sido muy débil con las amenazas desde la caída del muro de Berlín. Parece como si el éxito del proyecto occidental no requiriera comunicación y conocimiento, sólo la inercia del éxito cambiaría el mundo y no fue así. Veremos qué sucede en la guerra y, desde luego, las circunstancias serán cambiantes. No ahondaré en lo que se escribe por todos lados, salvo por estas reflexiones.

Primero, me da la impresión que Putin ha perdido el sentido común. La actuación de Rusia ha sido errática desde hace meses, cuestión que no es normal. Rusia está en una situación de perder perder en la que se metió sola. No hay manera de salir victorioso de esta circunstancia. Una inestabilidad mental de Putin incrementa el riesgo de escalamiento de la situación. Parece que dobla la apuesta diariamente, a pesar de no tener cartas ganadoras (me recuerda a alguien).

Segundo, de acuerdo con los expertos, Rusia está gastando 20 mil millones de dólares diarios en la invasión. Para Rusia, la estrategia era de una guerra corta. No parece que vaya a ser así. Hay muchas imágenes de tanques y camiones abandonados sin combustible, a sólo tres días de iniciado el conflicto. La resistencia ucraniana reforzada desde Occidente con armas tácticas que han hecho mucho daño a los tanques rusos, está cambiando los planes de Putin. Mientras escribo estas líneas, hay reportes de que Putin acaba de despedir al jefe de Estado Mayor ruso. No es una buena señal cuando se cambia el liderazgo militar en una guerra que acaba de empezar.

Tercero, hay quien cree que las sanciones económicas no son efectivas y parecen una debilidad de Occidente. ¿Cuáles son las otras opciones? ¿Qué EU mande tropas a Ucrania? Evidentemente eso sería lo más peligroso. Por lo tanto, ahogar a una mermada Rusia para provocar el descontento interno es lo más inteligente. La gente no está contenta, parte de la razón de la invasión era para desviar la atención de los problemas de Rusia. Hoy parece factible que los grupos de poder y la población rusa coincidan en la necesidad de un cambio político. No se ve bien para Putin.

Cuarto, la invasión ha fortalecido a los enemigos de Rusia. Estados Unidos ha vuelto a aparecer como líder de Occidente (después de Trump que fue impuesto por Putin). Alemania anunció que creará un fondo de 100 mil millones de euros para rearmarse, que es un cambio enorme en el orden mundial después de la Segunda Guerra Mundial. Finlandia y Suecia están reconsiderando su entrada a la OTAN. Putin no ha podido controlar la narrativa que sí controló en la invasión a Crimea, salvo por los típicos despistados latinoamericanos y algún otro idiota más; Rusia ha sido condenado como el agresor injusto del conflicto.

El jueves cambió el mundo, a ver si ahora sí nos regresan el penacho.

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