Reflexiones rusas

Los chinos dan como buen augurio el deseo de vivir en tiempos interesantes. Sin duda, vivimos en tiempos interesantes, y, además, en tiempos donde la comunicación global hace a este planeta muy pequeño. El tema del que quiero escribir es el de Rusia y el conflicto ...

Los chinos dan como buen augurio el deseo de vivir en tiempos interesantes. Sin duda, vivimos en tiempos interesantes, y, además, en tiempos donde la comunicación global hace a este planeta muy pequeño. El tema del que quiero escribir es el de Rusia y el conflicto geopolítico en el que estamos inmersos actualmente. Putin es un mago como político y líder mundial, pero su afán con devolver la grandeza a Rusia y su tradición de defensa geopolíticas, vía el control de los países vecinos, ha hecho una apuesta dura que no creo que ganará. Como usted sabe, Rusia ha movilizado tropas y equipo militar a Ucrania con la intención de invadirla por segunda vez en pocos años. Recuerde usted la anexión de Crimea (puerto del Mar Negro) que era de Ucrania y ahora es de Rusia.

La posibilidad de que Rusia invada Ucrania es en realidad una herramienta de negociación para Putin; la sola amenaza del conflicto en Europa es una llave para sentar a Occidente a discutir las reservas de Rusia con respecto a la OTAN y la Unión Europea.  Cuando cayó el muro de Berlín y fracasó el modelo comunista (aunque hay quienes lo defienden aún), Occidente logró apuntalar su liderazgo geopolítico mediante la inclusión de los países que habían sido afines al comunismo o a Rusia, tanto al pacto europeo como a la alianza militar de la OTAN, aprovechando la debilidad rusa. En eso se avanzó mucho, pero Rusia nunca lo dejó de ver como amenaza. Los rusos, como lo he escrito reiteradamente en este espacio, no tienen fronteras geográficas importantes con Europa. Las planicies desde París hasta Moscú fueron siempre una amenaza para la existencia de Rusia, que tiene una identidad única y especial.

Para Rusia, el control político de los países que colindan en su oeste ha sido estratégica para su protección. Putin piensa que Rusia ha recuperado su fuerza y puede restablecer el orden precaída del muro. Además, cree que puede reabrir y negociar sobre las medidas impuestas después de la anexión de Crimea, que han sido muy duras en la economía e influencia rusa. Putin cree, además, que sus adversarios occidentales están debilitados por sus propias dinámicas internas.

Para Rusia, la salida de Merkel, el Brexit y la llegada de Trump, son signos inequívocos de que el modelo occidental fracasa. La intervención rusa en la campaña de Trump y en los grupos separatistas europeos son activos y constantes. Rusia piensa que la amenaza de comerse a Ucrania le abrirá el espacio de negociación que le regresará el orden que prevaleció después de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, parece que Putin se equivocó y los estadunidenses no cayeron en el blof

Los estadunidenses han venido observando los movimientos de tropas rusas con cuidado; saben que hay serias limitaciones y amenazas para la intervención rusa. Para empezar, el tiempo es aliado de Occidente. La geografía ucraniana determina cómo debe de ser una invasión, es por tierra. Por lo que la logística de infantería y vehículos blindados prevalece en una ofensiva exitosa. Pero a Ucrania, por su terreno lleno de ríos y lagos, se le puede invadir en invierno o verano idealmente, no en medio, ya que a partir de mediados de febrero empieza el deshielo que hace el terreno fangoso y pantanoso. Cualquier militar lo sabe, los estadunidenses salieron el sábado a explicarlo con diplomacia militar; la invasión llevaría muchos riesgos y muchas bajas.

Las zonas urbanas de Ucrania, no son fáciles de dominar.

Ucrania tiene una población de 40 millones de personas que están dispuestas a pelear por una identidad nacional naciente y con memoria fresca de los abusos soviéticos. Las cajas con muertos incrementarían la desestabilización social rusa, la policía secreta rusa puede asesinar opositores selectivos, pero no manejar masas enfurecidas y empobrecidas.

Otro error estratégico ha sido la publicación abierta de las demandas de Putin. La OTAN y Occidente no puede aceptarlas, por lo que haberlas hecho públicas va a debilitar a Rusia sí o sí. Además, Rusia y su estrategia han unido más a sus adversarios que antes y no al revés. Parece que a Putin no le saldrá la movida que pensó y será difícil salir glorioso del laberinto en el que se metió.

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