Reflexiones rusas II
Es un tema complejo con siglos de historia. Piense usted que esa zona de Europa no tuvo mucha experiencia de estados nacionales.
La semana antepasada escribimos sobre el chantaje que planeaba Rusia sobre Occidente, al tratar de obtener concesiones para negociar la invasión de Ucrania. Concluimos que se le había complicado el tema al señor Putin, ya que no hubo las ofertas que esperaba para suavizar su posición. Sin embargo, que se haya complicado no quiere decir que no lo vaya a hacer con base en otra agenda más sofisticada, a pesar del costo que pueda tener. El señor Putin es un hombre con una visión estratégica inusual. Para él, las opciones de dejar a Ucrania dentro de su ámbito de influencia son el objetivo y pasan por hacerlo de manera cara o menos cara.
Para ello y en muy pocas líneas trataré de explicar un tema muy complejo con siglos de historia. Piense usted, querido lector, que esa zona de Europa no tuvo mucha experiencia como estados nacionales antes de la Segunda Guerra Mundial. En el centro y el este de Europa pasaron de ser imperios enemigos con territorios cambiantes, al modelo de estados nación súbitamente. Polonia, Ucrania, Bielorrusia y Rusia tuvieron múltiples conflictos centenarios donde unos se quedaban con partes territoriales de otros. Pero esa mezcla de cosacos, tártaros, mongoles y caucásicos creó una noción de raza, cultura y costumbres que trasciende las fronteras que se dibujaron artificialmente después de la Segunda Guerra Mundial. Kiev es una ciudad bilingüe donde se habla ruso y ucraniano. La falta de ser Estado nación como lo fueron México o Estados Unidos desde hace más de 200 años es relevante y difícilmente entendible en nuestra idiosincrasia.
Rusia, como sabemos, siempre se ha sentido ajena a Europa Occidental y toda su estrategia de defensa de intereses nacionales ha pasado por desestabilizar a sus enemigos y poner tierra de por medio. Esto la llevó a negociar con los nazis la línea Molotov-Von Ribbentrop, con la cual Alemania y Rusia tomaron ilegalmente territorio polaco (un país independiente) y se lo anexaron. Hitler invadió Rusia, violando el acuerdo con Stalin y lo demás ya sabemos. La pregunta es ¿qué hubiera hecho Stalin si Hitler no hubiera violado el pacto Molotov-Von Ribbentrop? Nunca los sabremos, pero los extremos se tocan, diría mi padre.
Para Rusia, contrarrestar el poder “corruptor” de Occidente requiere tener un grupo de países afines por la buena o por la mala a la noción de que Rusia como concepto excede la nación de país. Lo hicieron con la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, con el Pacto de Varsovia, y ahora con un concepto de Eurasia donde Rusia tiene un papel fundamental y central por abarcar ambos continentes. Modificar la narrativa global y dejar a la Europa Occidental corrupta aislada del propio continente.
El problema es que cuando la URSS se organizaba tras la guerra, Europa y Estados Unidos inventaron la Comunidad Económica Europea que organizaba los mercados intraeuropeos basados en el perdón por guerras milenarias y la subsistencia en una Europa poscolonial. Para entrar a la CEE, había que tener el control completo de su territorio, haber desarrollado un Estado de derecho sólido y tener una economía de mercado (a grandes rasgos). Todo lo anterior es visto como la representación de los valores de Occidente. Cuando cae el Muro de Berlín, Rusia (sola ya sin las repúblicas soviéticas) tarda en recuperarse y mientras tanto muchos países exsoviéticos se desarrollaron para entrar en la Comunidad Económica Europea o en su evolución a la Unión Europea.
Putin llegó al poder, modificó las leyes, estructuró las instituciones rusas para poder gobernar el tiempo que él quisiera y ahora trata de consolidar dos cosas; la idea del pueblo ruso que excede las fronteras y la idea de Eurasia como conglomerado geopolítico. Para ello Ucrania es esencial; sin Ucrania ambas ideas carecen de cohesión y consistencia. Vale la pena mencionar que Ucrania lleva tiempo en una guerra silenciosa con Rusia, que Occidente no ha querido reconocer. La invasión que viene es continuación de la anexión de Crimea y parte de un plan mayor.
