¿Oportunidades identificadas?
Uno de los temas más importantes para los tres países es no permitir que se vuelva a politizar el tratado, como pasó en la campaña de Trump o como ha pasado en Gran Bretaña con el Brexit. Tener tres nombres no ayuda.
La ratificación por el Congreso norteamericano del T-MEC es una gran noticia para la región. Sin duda, hay voces que piensan que el T-MEC es un instrumento peor que el NAFTA y eso está por verse.
Lo que sí creo, como primera apreciación, es que cada país tenga un nombre para el tratado es un error estratégico. Una de las conclusiones más relevantes de lo que le pasó al NAFTA es que se asoció con la idea de que costaba empleos a los americanos, aunque esto no fuera cierto.
Uno de los temas más importantes para los tres países es no permitir que se vuelva a politizar el tratado, como pasó en la campaña de Trump o como ha pasado en Gran Bretaña con el Brexit. Tener tres nombres no ayuda.
¿Qué nos da la ratificación del T-MEC? Nos da un poco de certeza respecto al futuro. Ya existe un documento que amparará el comercio entre Norteamérica. ¿Nos deja esto libres de amenazas? No del todo.
Como escribía al principio, hay muchos opinantes que no tienen una buena percepción del T-MEC, porque los americanos se aseguraron de que, en temas de manufactura, particularmente en la industria automotriz, el pastel se repartiera de manera más justa entre los tres países.
Si se piensa, es natural de cada país cuidar sus propios intereses y los canadienses y americanos lo hicieron al incrementar el valor regional requerido para la producción de automóviles.
Sin embargo, poco se habla de las oportunidades que esto trae para México. El T-MEC está diseñado para balancear las cadenas de suministro dentro de Norteamérica, pero estas cadenas de suministro siempre van a buscar las eficiencias económicas en un negocio que es de costos.
Vamos a poner un ejemplo, si NAFTA exigía que 62.5 por ciento de un vehículo fuera producido en Norteamérica para ser considerado de origen, quiere decir que 37.5 por ciento del vehículo podría venir de regiones de fuera de Norteamérica. Ahora, con el T-MEC, se requiere de un 75 por ciento de producción norteamericana (de los tres países y con algunas reglas específicas con las que no quiero abrumar al lector), lo que quiere decir ahora es que se tiene que incrementar el número de partes que deben producirse en Norteamérica, por lo que, forzosamente, vendrá más inversión a México.
Piense usted en piezas suministradas desde China, cuya virtud era el costo con flete incluido. Si las empresas que hacen esas piezas quieren seguir trabajando con la industria automotriz norteamericana, tendrán que venir a la región y, la lógica diría, se localizarían en el país con condiciones más parecidas a China. Por lo tanto, hay muchísimas oportunidades, en este ejemplo o en otras industrias.
Lo fundamental es que este país sume más certezas a la de tener el T-MEC. Sin certeza no hay confianza, sin confianza no hay inversión.
brexit
Business Insider publicó la semana pasada una nota que pasó desapercibida, sorprendentemente.
El Brexit costará más de 200 billones de libras en crecimiento perdido (ojo, que no crecer también tiene perjuicios). Esta cantidad es mayor que todos los pagos hechos por la Gran Bretaña a la Unión Europea durante los 47 años que fue miembro activo. Para que vea usted que los políticos mienten en todos lados, ya que, como recordará, la campaña en pro del Brexit fue por su alto costo.
España
El señor Sánchez ya cedió en un par de temas a sus socios.
El PSOE pactó los presupuestos con Bildu, partido heredero del brazo político de ETA. El Ministerio de Exteriores ya permitió que se abrieran las “embajadas catalanas” que se habían cerrado con la aplicación del artículo 155. La Fiscalía del Estado será tomada por una persona cercana al presidente Sánchez, situación que ha sido cuestionada como un ataque a la independencia de la Fiscalía (para que vea que en todos lados hace viento). Va a ser un gobierno muy costoso para España.
