Neofascismo
Logran convertir lo extraordinario en ordinario, haciendo que la gente tolere lo extraordinario mediante su normalización.
“La tolerancia ilimitada llevará a la desaparición de la tolerancia. Si extendemos la tolerancia ilimitada hasta aquellos que son intolerantes, si no estamos preparados para defender la tolerancia en contra del embate de los intolerantes, entonces la tolerancia será destruida junto con los tolerantes […] debemos reclamar el derecho de suprimir a los intolerantes hasta con la fuerza si es necesario, pues resultará, fácilmente, que los intolerantes no estén preparados para encontrarse con los tolerantes en el nivel del argumento racional, sino denunciando todo argumento". Karl Popper.
La semana pasada leí un artículo interesantísimo de Bart Cammaerts, profesor de Comunicaciones y Política, cabeza del Área de Medios y Comunicación del London School of Economics and Political Science, sobre el neofascismo. Él mismo define al neofascismo como un fenómeno contemporáneo enraizado en un pasado que combina el ultranacionalismo con el nativismo y celebra la jerarquía racial, mientras promueve la desigualdad y el privilegio; esta columna expondrá varios de los razonamientos de Cammaerts, dejo a usted la interpretación de dichas reflexiones.
Lo anterior, querido lector, es el resultado real de las políticas, porque en su promoción para llegar al poder, el neofascista puede prometer lo contrario. El neofascismo detesta y descalifica las ideas provenientes de la ciencia o la técnica, basándose sólo en mentiras que se normalizan en el tiempo.
El neofascismo ha avanzado de manera relevante en todos los sistemas democráticos del mundo utilizando la paradoja de Popper. El neofascista utiliza el sistema democrático a su favor y lo destruye imponiendo la intolerancia después de haberse servido de la tolerancia que la democracia garantiza. Lo dicho muchas veces en este espacio, debemos tener un sistema jurídico de defensa de la democracia contra quien se alimenta de ella para destruirla. La estrategia comunicativa del neofascista ha logrado convertir conceptos que habrían sido repugnantes hasta hace poco, en el nuevo “sentido común” de las mayorías. Logran convertir lo extraordinario en ordinario, haciendo que la gente tolere lo extraordinario mediante su normalización.
El neofascista se apoya en algunos conceptos generales que aplican de mayor a menor medida dependiendo de las sociedades donde se encuentran. Entre ellos utiliza (i) el ultranacionalismo, la religión y el nativismo; (ii) la jerarquía (en lugar de ver un puesto político como servicio, lo ve como jefatura del país), la superioridad (moral o de otra índole) y la inequidad (aunque diga lo contrario); (iii) el antiintelectualismo, las mentiras y las teorías de la conspiración; (iv) posiciones anti y en contra de la Ilustración (como movimiento cultural de la humanidad de los últimos tres siglos) y de la democracia.
El ultranacionalismo es utilizado en muchos países con homogeneidad racial, es difícil de aplicar en países de naturaleza mestiza o con grandes volúmenes de diversidad racial. En el caso de la religión, también es más fácil crear simpatías cuando hay diversidad religiosa voluminosa. Pero si no sirve lo anterior, está el nativismo, que logra distinguir entre ciudadanos con iguales derechos, los que genuinamente son y los que no son parte esencial de un país (morenos contra blancos), generando una idea de nosotros contra ellos, otorgando más legitimidad identitaria a unos que a otros. Esta última noción basada en un pasado “glorioso” (aunque sea inexistente) que los otros grupos vinieron a descomponer al interrumpir la homogeneidad (aztecas contra los europeos como ejemplo).
Como parte del antiintelectualismo, Cammaerts explica que se basa en el rechazo de los argumentos factuales y la deslegitimación de la ciencia, los expertos y la técnica, lo que Ruth Wodak llama “la arrogancia de la ignorancia”. Los neofascistas comunican haciendo críticas posestructurales, reclamando para sí verdades absolutas sin prueba alguna en lo que se conoce como posverdad o bullshit politics. Una articulación práctica y común de esta negación de la realidad es mediante el uso de teorías de la conspiración que se alimentan de la ignorancia de su propio público.
Seguiré escribiendo sobre este artículo tan interesante.
