Milei
Argentina, cómo México, es un país pobre y mal manejado en los últimos 70 años.
Si los socialistas entendieran de economía, no serían socialistas.
Friedrich Von Hayek, Premio Nobel de Economía
Javier Milei es un economista, político y catedrático argentino que está a punto de romper un ciclo negativo que Argentina ha escogido para sí misma desde la aparición de Juan Domingo Perón y su célebre esposa Evita. La irrupción de Milei ha sido tan inesperada, que puede ser el inicio del rompimiento del ciclo populista y socialistoide que impera en América Latina.
Si usted es un lector habitual de esta columna, sabrá que siempre he establecido que la ventaja del populismo y del socialismo ha sido el manejo y control de la narrativa, por simplista y por acomodarse mejor a la esperanza de la gente; siempre será mejor que el Estado resuelva mis problemas a costa de los ricos.
El capitalismo liberal (libertario para quienes entienden la política anglosajona) ha estado limitado en la venta del progreso que ha producido, provocando la debacle electoral y la debilidad institucional que tiene a las sociedades volteadas de cabeza. Pero ha llegado alguien a la política mundial capaz de transmitir los defectos del socialismo sin tapujos y con una sencillez que impresiona.
Ha sido tal su impacto que los medios americanos que no miran más allá de sus narices, han puesto su atención sobre este personaje único en su forma de vestir y de peinarse. Esta semana, Tucker Carlson, polémico periodista estadunidense que fue separado de Fox News y que es señalado como de extrema derecha, lo entrevistó en Buenos Aires y la entrevista (corta) es digna de verse. En Twitter (ahora X) ha roto el récord como el video más visto en la historia de la red social.
Milei hace una síntesis lapidaria de por qué el socialismo/populismo no funciona ni funcionará, ya que es un sistema que pretende convertir las necesidades en derechos y al ser derechos, fuerza al Estado a satisfacerlos, pero con un pequeño problema, las necesidades son infinitas y los recursos no lo son. Más aún, ahonda, los recursos en manos del Estado lejos de cundir se agotan más rápido porque el Estado es un mal administrador de todo lo que hace y emprende. Retoma las ideas de Reagan y Thatcher de que el Estado debe existir para poner orden y regular lo más mínimo de la economía, la cual debe quedar en manos de la iniciativa privada, que es, en realidad, la única que genera riqueza.
Argentina, cómo México, es un país pobre y mal manejado en los últimos 70 años. Argentina cayó en un ciclo nefasto en el que escogían a un socialista y populista porque les iba a dar dádivas, el gobierno se quedaba sin dinero, el país quebraba y escogían a un economista que metía en cintura a las finanzas públicas quitando las dádivas que causaban descontento y escogían a otro populista para reinstalarlas y volver a quebrar las finanzas públicas. Así acabaron con la única potencia económica que ha habido en América Latina.
Lo novedoso de Milei es que, como Díaz Ayuso en España, ha evitado la tentación de plegarse a las ideas socialistas y populistas por miedo de no generar apoyos en la población general. Al contrario, se han comprometido con anunciar su desacuerdo con intensidad y claridad para explicar a la gente lo que funciona y lo que no con mucha sencillez.
Política y electoralmente es importante entender que el contraste de las ideas es valorado por quien no está contento con el gobierno que tiene. Los candidatos opositores deben plantarse con diferencias de fondo sin miedo al rechazo general. Nadie va a ganar a un populista con el cien por ciento de los votos ni con su mismo discurso, hay que ser eficientes y entender que se gana con el 50 por ciento más uno. Que quien está convencido de que el Estado es responsable de cubrir sus necesidades, sean los que sean, no son el objetivo de su campaña.
Si eso se hace con vehemencia, claridad y sencillez, puede hacerse con éxito como en el caso de Milei. Vea la entrevista, vale la pena. El fenómeno es interesante y no por ello infalible.
