Los intereses o las ideas
• Países con limitaciones profundas y con retos geográficos complejos son exitosos en el mundo.
A mi hermano Juan Carlos y en memoria de su padre.
Los países exitosos del mundo han descifrado un enigma en el que los países pobres permanecemos entrampados. En nuestro caso, en lugar de usar los ejemplos exitosos como referente, nos adentramos en la profundidad al seguir los ejemplos fracasados, confirmando nuestra confusión. Me refiero a la falsa discusión de escoger entre las ideas y los intereses. El famoso “pobres, pero honrados" que nos tiene tan confundidos. Porque no somos un pueblo ni pobre ni honrado.
Durante años, el oficialismo nos convenció de que la política exterior mexicana era prestigiada y exitosa. Todo basado en la doctrina Estrada, que básicamente establecía: no te metas en los negocios de los demás y no tendrás problemas. Sin embargo, los actos internacionalistas más relevantes de México fueron cuando, precisamente, nos metimos en los temas de los demás.
El tercermundismo es una condición escogida. Países con limitaciones profundas y con retos geográficos complejos son exitosos en el mundo. En países como Suiza y Japón no se quedaron mirando hacia su ombligo ni basan su futuro en la idea de que antes fueron mejores. Pensar en las glorias del pasado es el tercermundismo como idea.
España es otro ejemplo fundamental. Cuando los españoles negociaron su futuro después de la transición, mejoraron. Sin embargo, Zapatero rompió la trayectoria reabriendo las heridas del pasado bajo la falsa noción de que rehacer la historia es necesaria para el futuro. No es cierto. Ni las ideas ni los principios dan de comer. Debe haber un balance entre lo que es del interés nacional y lo que es el principio. No hemos visto a Alemania reabrir discusiones históricas de lo que pudo justificar (o no) de su pasado, están enfocados en su futuro sin querer mirar atrás.
No es coincidencia que los países que han escogido políticos que basan su propuesta en glorias pasadas tienen malos resultados. La restauración de las condiciones pasadas es una idea que no está basada en el interés. El Brexit y Reino Unidos son un ejemplo: ¿Pensaron los ingleses en su interés? No. ¿Fue la idea de que un imperio (que fue) no debe someterse a las reglas que le dicta el resto de Europa desde Bruselas? Sí, en resumen, eso es lo que escogieron y su primer ministro hoy fue lo que vendió. ¿Les convino? No.
En México estamos atrapados en la historia oficialista, como si los libros de la SEP fueran la receta del éxito. Nunca hemos sido un país exitoso. Ni siquiera tenemos esa vocación; deberíamos empezar por ahí. Para México es más importante el concepto de soberanía que la riqueza para sostener el bienestar; volviendo al inicio, “pobres, pero soberanos”. ¿Cuántos países hubieran aprovechado la vecindad con Estados Unidos para generar riqueza y bienestar? Nosotros llevamos 200 años peleando con molinos de viento sin éxito alguno. Me intriga saber qué piensa la academia canadiense de nosotros.
Pero como, además, no aprendemos, doblamos la apuesta. La legislación presentada para defender la soberanía energética, imponiendo la compra de energía eléctrica más cara y sucia sólo porque es la que genera la Comisión Federal de Electricidad es la idea más impráctica que se haya discutido en mucho tiempo, aunque no aislada si consideramos los miles de millones de dólares que hemos tirado en Pemex, el otro símbolo fracasado de nuestra soberanía.
¿Qué prefiere usted, amable lector, tener energía eléctrica limpia (cada vez en mayor medida, proveniente de fuentes renovables), eficiente, con inversión continua y a precios cada vez más bajos? ¿O prefiere usted pagar energía eléctrica de fuentes sucias, cara y fallona, pero soberana y mexicana porque así les parece a los políticos en turno? El día que México entienda que el interés de su propio desarrollo y bienestar debe ser el faro de sus políticas públicas, ese día cambiaremos para bien. Íbamos bien.
*Abogado y opinante
