Los indultos

Como usted seguramente sabe, querido lector, muchos países de Europa tienen problemas de separatismo.

El primero de octubre de 2017, el gobierno autónomo de Cataluña decidió llevar a cabo un referéndum para legitimar al movimiento independentista catalán. El referéndum no fue concertado con el gobierno central español por la sencilla razón de que no está previsto en la Constitución española la posibilidad de un referéndum para separar parte del territorio español.

Como usted seguramente sabe, querido lector, muchos países de Europa tienen problemas de separatismo. La razón me parece interesante y tiene que ver con la forma en que los países fueron creados como Estado nación. Antes de que existiera la noción de Estado nación, los europeos se habían organizado en varias formas, desde tribus hasta la Europa romana, que ya tenía una sofisticación importante, pasando por feudos y reinos. Muchas poblaciones pasaban de ser de un país a otro en un día. Si ha estado usted en la zona central de Europa y ha cruzado fronteras, podrá notar que no hay diferencias relevantes. Incluso entre los Países Bajos y Bélgica la frontera cruza pueblos, casas, jardines y restaurantes.

Las constantes invasiones y guerras que hubo durante siglos en Europa y hasta 1945 modificaron constantemente las delimitaciones de los reinos e imperios. Cuando se crean los Estados nación europeos se requería una delimitación geográfica, un gobierno organizado y una población constante. Para Europa fue más difícil llegar a este objetivo si lo comparamos con la idea de Estado nación en América. Los Estado Unidos pusieron el ejemplo con su independencia y con la forma en que se organizaron. La idea de nación es más fácil cuando surge de la independencia de algo, porque se presupone una identidad colectiva. Pero cuando las naciones surgen de la unión de identidades y no de una separación que tenga por sí misma una identidad establecida, mantener la cohesión es más difícil.

Éste es el caso de España. La España como concepto, que no nación, viene desde la unión de Fernando de Aragón e Isabel de Castilla, ambos reinos abarcaban la mayor parte del territorio, aunque tuvieron que pelear con los árabes para expulsarlos del sur de lo que es hoy España. Esos reinos contenían feudos que pertenecían al reino. Cataluña era un territorio que pertenecía a Aragón. No fue hasta el siglo XVIII que en las guerras de sucesión Cataluña tomó la idea de una identidad única con pretensiones de independencia. Desde entonces, tanto los vascos como los catalanes se han resistido a la idea de que Castilla se imponga a su propia identidad. Para muchos, todo lo que no es vasco, gallego o catalán, es Castilla.

Los gobiernos catalanes han aprovechado esta circunstancia hasta hace muy poco. Su posición de independentismo les otorgaba muchas canonjías y privilegios. Para tenerlos contentos, Madrid ha ido cediendo, durante décadas, en presupuestos y manejos administrativos. Pero el error mortal fue darle el control de la educación. Los catalanes y los vascos han creado una historia que despliegan en las escuelas y presentan una narrativa no muy real, pero que les funciona para crear esa identidad independentista. Desde reyes catalanes (y no aragoneses) hasta que Cristóbal Colón es catalán han adoctrinado a generaciones que hoy son adultas y que están convencidos de que viven en un país invadido y dominado por España.

Cataluña hoy está prácticamente partida por la mitad entre quienes se sienten españoles y catalanes y quienes se sienten catalanes y no españoles. El resultado de haber llevado a cabo el referéndum fue que el Estado español imputó delitos de sedición y rebelión a los organizadores. Muchos miembros del gobierno catalán están en la cárcel y con penas mayores a 10 años. Pero, Pedro Sánchez necesitaba de ciertos escaños para lograr gobernar. Sánchez negoció con los golpistas, quienes lo mantienen en el poder, y hace dos semanas surgió la idea de indultar a los golpistas que están en la cárcel, que es la factura que tiene que pagar Sánchez. Seguiremos con el tema en la siguiente entrega.

                Abogado y opinante.

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