Los facilitadores
• Los peligrosos son los facilitadores de buena fe;los facilitadores cándidos. Y de esos el mundo está lleno.
Dos días después de la publicación de mi columna más reciente, fuimos testigos del desbordamiento de un movimiento motivado por Trump, alimentado de racismo, división y mentiras. Lo dicho, este es el resultado cuando los hombres piensan que son más importantes que las instituciones o los valores nacionales.
Pero estos personajes no llegan solos. Llegan, desde luego, con sus seguidores, equipos, grupos de apoyo, pero, sobre todo, llegan por los facilitadores. Los facilitadores son muy peligrosos porque hay de muchos tonos. Hay facilitadores de plena conciencia y hay facilitadores de buena fe, que por denostar el statu quo promueven el cambio sin, fijarse bien en las características del individuo. Son los que siempre dicen hay que cambiar las cosas, hay que generar rupturas y movimientos para incentivar el cambio por el cambio, sin fijarse en el lobo con la piel de oveja.
En el caso de los estadunidenses, los facilitadores con conciencia van desde la cadena de noticias Fox, que se coloca automáticamente junto con el que diga que está a la derecha. Otro ejemplo es el de algunos legisladores que fueron, en su momento, insultados por Trump, para ponerse a sus pies después. En inglés a esas personas se las llama spineless, sin columna vertebral, refiriéndose a la falta de fundamento o cimiento. Pero, de estos, la política de todo el mundo está llena, es un riesgo descontado por ser parte de la política desde hace siglos y en todos lados.
Los peligrosos son los facilitadores de buena fe; los facilitadores cándidos. Y de esos el mundo está lleno. Esos facilitadores son los que durante años justificaron la destrucción, porque se requería un cambio. La destrucción está justificada porque los que estaban antes “ya ni la muelan”. Ese espectro grisáceo del centro es lo que facilitó la llegada de Trump a Estados Unidos. Y para infortunio de los países donde pasa esto, también estamos llenos. Son colaboracionistas involuntarios, incapaces de distinguir los valores superiores de los sucesos cotidianos. Que creen que informar todo es su obligación, aunque lo que informan haga daño.
La política es sucia en todos lados. Como en el caso de todo, lo que deben controlarse son los excesos. La gente en el mundo odia a los políticos, que es un oficio maldito, pero necesario. La única manera de controlar los excesos en la política es con leyes y con balances. Los arranques hepáticos por personajes que prometen barrer con todo, justificados por los facilitadores, no funcionan y salen caros.
En el caso de EU, se confirma que los facilitadores acabarán siendo rehenes del autócrata, voluntaria o involuntariamente. El señor Trump tiene muchos riesgos ahora que salga de la Presidencia. Para los demócratas, es obvio que hay que acabar legalmente con él y evitar que resucite políticamente. Para los republicanos, el tema está más complicado. Porque allí sólo hay facilitadores de conciencia o de candidez. Haber aceptado a Trump como líder moral del partido durante cuatro años los pone en riesgo de rompimiento. Al menos la mitad del Partido Republicano es trumpista, Trump puede romper y dividir al partido de Lincoln hiriéndolo de por vida.
¿Qué harán los republicanos? ¿Lo defenderían de los delitos cometidos con tal de llevarla por la buena con él? ¿O dejarían que los procesos legales potenciales sigan su curso, para aniquilarlo políticamente?
MÉXICO Y EU
Usted sabe que siempre he pensado que falta una estrategia de México con Estados Unidos. El último que la tuvo fue Carlos Salinas de Gortari y este país sigue viviendo de las rentas de esa visión. Todos los demás han administrado la relación, hasta ahora. En 72 horas hubo más quejas serias del gobierno de Estados Unidos hacia México que en los últimos años. Romper décadas de confianza de tu principal cliente y aliado es suicida.
