Las previsiones y el optimismo
El covid es y será uno de los grandes retos porque hay dos mundos: el vacunado y el no vacunado.
Iniciar el año con una columna sobre cómo pinta el 2022 es más difícil de lo que pensé. En general, soy una persona optimista y positiva; pero tengo una afición que los lectores desconocen. Me gustan las carreras de obstáculos, me refiero específicamente a las llamadas Spartan Races.
Esas carreras como los maratones son una prueba durísima mental donde el optimismo es motor que impulsa la llegada al objetivo. Hay que pasar por muchos obstáculos que consisten en pruebas físicas que, si no se pueden pasar, requieren un castigo para poder continuar la carrera. El castigo son treinta burpees completos. Pues veo el 2022 así, será un año lleno de retos que tendremos que vencer como humanidad y como mexicanos.
Desde el punto de vista internacional, empezamos con dos potenciales conflictos militares que pueden implicar a grandes potencias. El primero es Ucrania y la amenaza de invasión rusa. Es un asunto complejo geopolítico que ya hemos analizado en esta columna, pero que se basa en el principio básico de defensa rusa que, al no tener barreras geográficas (montañas, ríos, etcétera) requiere de espacio y tierra entre Europa y ellos; por eso Moscú y San Petersburgo están tan alejados, como lo pudieron constatar Hitler y Napoleón. Aquí la novedad es que Putin tiene una confianza renovada y sorpresiva, que nos dice que ve debilidades en Occidente. Es una prueba durísima para Estados Unidos y para Europa, ya que sus actuaciones deberán tener contundencia y credibilidad.
Los chinos observarán con mucho cuidado la reacción de Occidente hacia Putin, porque les marcará el ritmo y las acciones a seguir en Taiwán, con las mismas pretensiones, aunque por distintas razones. La visión de debilidad de Occidente que tiene Pekín es igual a la de Moscú, y por ello no estamos hablando de neófitos en política, sino de observadores reales y cuidadosos que algo debe decir a Occidente. Cómo en el caso anterior, los estadunidenses y sus aliados deben tener una reacción compleja y contundente con el objetivo de mantener la credibilidad entre adversarios y aliados.
Evidentemente el covid seguirá siendo uno de los grandes retos, particularmente porque hay dos mundos, el vacunado y el no vacunado. La vacuna da libertad, ya no existe el miedo mortal a la enfermedad que vimos al principio en los países que han tenido acceso a las vacunas. Europa del sur es el modelo a seguir, índices de vacunación por encima de 80 por ciento dan muchas libertades durante el verano. Desde luego, ómicron vino a interrumpir esa libertad de movilidad, por la facilidad de contagio que puede poner en problemas a los sistemas de salud, no porque las vacunas no sirvan, sino por el volumen de personas que se infectarán.
Estados Unidos, mientras tanto, tiene un problema enorme. La vacunación se ha politizado. La nueva cepa está impactando peor a los estados republicanos que a los demócratas y eso, como también pasa en el mundo, le da dos velocidades distintas a la recuperación. La vacuna ha sido, es y será libertad individual, lo cual resultará en desventaja y desigualdad si no se generaliza por la razón que sea.
Finalmente tenemos a nuestro país que tiene sus propios retos autoinfligidos. La inflación en México tiene distintas causas muy distintas a las de Estados Unidos y otros países. En nuestro caso, el gobierno no ha hecho inyecciones de efectivo mediante ayudas extraordinarias de la pandemia, sin embargo, se han dado tres aumentos relevantes al salario mínimo y el flujo de remesas por el programa en EU ha aumentado de manera relevante. El problema de México será el incremento de tasas en una economía que ya tiene signos de recesión debido a la falta de inversión que nos puede meter en un círculo vicioso. Súmele a ello la absurda propuesta de reforma energética (que tiene detenida la poca inversión que quedaba) y un clima político creado por el único gobierno del mundo que promueve su propia revocación.
Faltaron las cadenas de suministro y la inflación global, que dejo a mis colegas económicos.
