La oposición
La permanencia de ciertos cuadros políticos en el liderazgo de los partidos habla mucho de la estructura de éstos.
Esta semana, la alianza Va por México va a definir su proceso de selección de candidatos. Creo que la buena noticia es que hay varios aspirantes con la calidad y calificación necesarias para reinsertar a México en la cadena de Occidente como una democracia liberal y capitalista. Pero hay algunos temas que me gustaría reflexionar con mis queridos lectores.
El primero es el papel de los partidos en una alianza opositora. Mucho he criticado el actual liderazgo de los partidos principales (el PRD prácticamente no existe), pero tanto el PRI como el PAN han ido perdiendo elecciones y posiciones en el mapa político del país y los líderes siguen en su sitio. Esto nos debe hacer pensar que, más allá de las figuras visibles de los partidos políticos, debemos estar preocupados por sus burocracias internas. El papel de los funcionarios en los partidos políticos es plantear estrategias y tácticas para ganar elecciones y, de no ser exitosos, deben ser reemplazados por quienes puedan hacerlo. Es así de fácil.
La permanencia de ciertos cuadros políticos en el liderazgo de los partidos habla mucho de la estructura de éstos. Puede ser que estén desfondados en algún caso o monopolizados por un grupo en otro. En ambos casos es una mala noticia para la competitividad electoral, porque los partidos deben estar representados por quienes unan de mejor manera a sus grupos políticos y por quienes sean capaces de delegar el liderazgo regional a quien mejor convenga. Ante las salidas constantes de un partido y el monopolio del otro, veo difícil que los partidos tengan la estructura adecuada para una elección nacional.
El segundo es el papel de la sociedad civil en la elección de candidatos, pero más importante es encontrar el proyecto que se busca. Si es difícil unificar a los partidos, hacerlo con la sociedad civil será peor, por la sencilla razón de que no podemos definir a la sociedad civil. En principio, deberían ser los ciudadanos interesados en influir en la vida pública para la buena marcha del país, pero también existen intereses. Por eso, al no poder controlar individuos, los ciudadanos debemos participar activamente en los temas que queremos imponer como opción política para un nuevo gobierno.
Creo que, a últimas fechas, hemos tenido ejemplos positivos y exitosos en los que la participación ciudadana ha influido claramente en temas públicos. La defensa del INE y la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha encarecido a toda la clase política el tocar o debilitar dichas instituciones. Si hubiéramos hecho eso con el NAIM y otros proyectos, seguramente no estaríamos en el lugar en donde estamos, pero no es tarde para entender la fuerza de la ciudadanía y la posibilidad real de influir en temas públicos.
El tercero es el mensaje. Escribí hace un par de semanas sobre el éxito que obtuvo el PP en España al permitir a sus representantes hablar directamente sobre los temas en los que son una opción diferente al gobierno. Hay una tendencia en la que las oposiciones pretenden parecerse a los gobiernos, intentando captar el voto de gente que votó por el gobierno. Las oposiciones, y aquí no es la excepción, pretenden mimetizarse con lo que se oponen. Así, los países acaban con varios “partidos de izquierda" porque creen que acoplarse al discurso progresista les atraerá más seguidores.
No es así, hoy en día sería más valioso tener un discurso frontal exponiendo las opciones que tenemos como país. Fortalecer el Estado de derecho, fortalecer al municipio y a los estados, retomar el NAIM, promover la inversión privada en la generación de energía eléctrica limpia, acelerar la integración del México al bloque de Norteamérica, retomar nuestra posición geopolítica global, retomar la reforma educativa…. Hay muchas cosas que muchos mexicanos queremos escuchar como opción a lo que hoy tenemos. Hay que decirlo claro, pero también hay que saber diferenciarlo de la falsa estridencia de meter a personas específicas a la cárcel como promesa de campaña, eso es más de lo mismo.
