La oposición y el cambio de sistema
En México, la carrera política está asociada con el dinero y el poder y no con el servicio. No hay político que se haya dedicado 20 años, o más, a la política, que pueda explicarel origen de su patrimonio.
Ningún gobierno puede mantenerse sólido
mucho tiempo sin una oposición temible.
Benjamin Disraeli
Cómo lo escribí en 2014, la oposición cumple un papel fundamental en las democracias porque balancea el poder del Estado y pone en la agenda aquellas cuestiones que el gobierno no atiende o no atiende bien. Tener una oposición constructiva y responsable es algo sumamente complicado, incluso para países civilizados. Se requiere de altura de miras para identificar como interés superior el interés de la Nación, por encima de grupos y personas. El problema es que la oposición está formada por grupos de personas, por lo que su interés se impone sobre el interés de la nación.
No hay país que escape de esta trampa de la democracia, pero sin duda salen mejor librados los que mejores personas tienen dentro de los grupos que se desempeñan dentro de la política, sea gobierno o sea oposición. Probablemente el mejor ejemplo sea el Reino Unido (todavía).
La oposición es resultado directo de los defectos del sistema político que tenemos y que nos mantendrá como estamos hasta no cambiar. Aquí los principales tres defectos:
El primero es, sin duda, el sistema de incentivos. En México, la carrera política está asociada con el dinero y el poder y no con el servicio. No hay político que se haya dedicado 20 años, o más, a la política, que pueda explicar el origen de su patrimonio. Por lo anterior, los incentivos perversos de la política, aunado a la falta de barreras de entrada para los individuos, es una mezcla fatal para nuestro sistema político. Hay una falsa noción de la libertad que provoca que cualquiera entre al sistema de partidos y pueda ganar un puesto de elección popular o plurinominal.
El segundo es imponer la barrera de entrada en términos de preparación de los individuos que participen en política. Entiendo que esto puede ser tomado como discriminatorio por parte de los amantes de la corrección política, pero es la única manera de asegurar que lleguen los mejores a gobernar. Hay precedentes, en términos del servicio civil de carrera, donde se accedía a puestos basados en conocimiento y experiencia.
En otros países, el nivel de preparación es valorado por sí mismo. En Estados Unidos, la gran mayoría de los legisladores vienen graduados de grandes universidades y es un requisito no escrito que el propio estándar impone. En el caso de España, tuvieron la suerte de tener muchos políticos con una calidad nivelada. Desafortunadamente para ellos y, como consecuencia de perder la calidad de los individuos que entran en la política, hoy España se latinoamericaniza a pasos agigantados. Buscar un modelo que permita llegar a los más preparados es fundamental, ya que no se puede confiar en los políticos ni los partidos.
El tercer tema es el cambio de régimen. El presidencialismo sólo funciona en Estados Unidos y en Francia. En el resto de los países ha sido una excusa de abuso de poder y en otros, como México, después de la transición se ha vuelto un sistema inoperante e inservible. Observe usted, estimado lector, lo que pasará cuando se nos permita volver a la normalidad. ¿Quién manda? ¿El gobierno federal, el gobernador o el presidente municipal? Las facultades están completamente rebasadas por la falta de claridad.
México requiere un sistema parlamentario que garantice una correcta separación de poderes, pero, sobre todo, un sistema de rendición de cuentas virtuoso. Vea usted a Cayetana Álvarez de Toledo, diputada del PP y una excepción en el declive político español, en sus intervenciones como oposición en las Cortes españolas. Es una combinación de todo lo anterior.
El sistema parlamentario también daría la oportunidad de tener una separación, en la persona, de un jefe de gobierno y un jefe de Estado. Hoy, lo que pasa en México, es que tenemos un jefe de gobierno y las funciones de Jefe de Estado han estado relegadas por la aversión a viajar. Ni en eso somos funcionales.
maestros
Los que somos padres de niños y jóvenes en estos días de pandemia debemos hacer un homenaje a los maestros como gremio. Me ha conmovido y gustado muchísimo escuchar a mis hijos y a sus maestros en clase en las plataformas digitales.
