La nueva economía del mundo
En el lento viaje a la nueva normalidad habrá medidas extremas que afectarán la entrada a los diversos países. Desde pasaportes libres de COVID hasta certificados médicosy cuarentenas forzadas. España anunció ayer 14 días de cuarentena forzadapara visitantes del extranjero; imagine usted la pesadilla.
Los nacionalismos deben estar festejando la llegada del COVID-19. La globalización como fenómeno mundial ha sufrido daños irreparables por la pandemia.
Para empezar, lo primero que hicieron la mayoría de los países fue cerrar sus fronteras. Los aeropuertos están desiertos. La gente que viajaba como parte de su vida laboral está sentada en su casa, en el reducto más personal que puede alguien tener. Muchas aerolíneas del mundo no sobrevivirán. Incluso en el lento viaje a la nueva normalidad habrá medidas extremas que afectarán la entrada a los diversos países. Desde pasaportes libres de COVID hasta certificados médicos y cuarentenas forzadas. España anunció ayer 14 días de cuarentena forzada para visitantes del extranjero; imagine usted la pesadilla.
En los temas económicos, el mundo se ha frenado por fases y lo que era una cadena de valor, donde partes de un mismo componente venían de todas partes del mundo, ha puesto vulnerabilidad donde antes había ventajas y beneficios.
En Estados Unidos, por ejemplo, la fase de enfermedad china afectó a empresas como Apple que reciben componentes chinos en Estados Unidos para la fabricación de varios productos. Después de meses, la pandemia afecta a las mismas empresas por un paro de operaciones derivado de la pandemia en suelo americano. Las voces nacionalistas que acompañaron al presidente Trump no se han hecho esperar, la autosuficiencia debe ser la estrategia de países como Estados Unidos. Depender de los demás es una debilidad.
El momento político no ayuda nada tampoco. Hay grandes cuestionamientos científicos y médicos sobre la decisión de reabrir la economía; muchos dicen que todavía la infección está en un momento complicado que puede reincidir en crisis. Sin embargo, los efectos económicos de la crisis son vistos como más graves por los políticos estadunidenses. Si a eso le sumamos que los norteamericanos prácticamente ya están en una campaña presidencial y que el voto estadunidense, especialmente sensible y reactivo a la cartera, votará en un año con la peor crisis económica desde 1929. Esto provoca la prisa del gobierno del presidente Trump para abrir la economía lo antes posible.
En lo personal, nunca he estado convencido de que el confinamiento general haya sido la mejor estrategia. Pero el interés político como motor de decisiones con impactos en economía y salud, bajo las circunstancias actuales, es una apuesta arriesgada, pero quizá la única viable en la situación de un gobernante. Ante un escenario como el que vivimos hoy, ser candidato de oposición (salvo en el caso de México, donde está prácticamente borrada) es de lo más fácil del mundo. Toda decisión política tiene riesgo y será fácil criticar al que la tome, ya que todas tendrán efectos negativos.
En mi opinión, hay límites en la tendencia a nacionalizar las economías. Afortunadamente para países como México, somos parte relevante de una cadena que, por nuestra condición, aporta competitividad económica a los productos que hacemos con nuestros socios. Veo difícil que los países que son los grandes consumidores del mundo paguen 30% por los productos que consumen sólo porque algunos políticos les impusieron la idea de la autosuficiencia. Lo que sí veo es que habrá una tendencia de acercar la cadena productiva y que podamos pasar de la globalización hacia la regionalización económica. La vulnerabilidad global es una oportunidad para México, porque nuestro país es el candidato perfecto para producir muchas de las cosas que los estadunidenses necesitan de China.
Lo que es importante para México es no quedar atrapados en la discusión política norteamericana con respecto al papel de las cadenas de suministro. El T-MEC es el instrumento que debe usarse para garantizar nuestro papel regional en Norteamérica. Sin embargo, nos ha pasado algo que ya pasó en la Unión Europea. Las reglas no están hechas para excepciones, pero a veces las excepciones deben ser incluidas en las reglas.
Sería importante incluir en el T-MEC reglas claras y verticales para eventos donde se afecten las cadenas de suministro. Tener un criterio separado por país las pone en riesgo y alimenta la tendencia nacionalista.
