La narrativa política II

Hablábamos hace dos semanas del impacto de la visita del señor Abascal, presidente de Vox, a México y de la fuerza de su narrativa en comparación con la falta de narrativa histórica de la llamada derecha, o del liberalismo moderno. En mi opinión, la reunión de ...

Hablábamos hace dos semanas del impacto de la visita del señor Abascal, presidente de Vox, a México y de la fuerza de su narrativa en comparación con la falta de narrativa histórica de la llamada derecha, o del liberalismo moderno. En mi opinión, la reunión de senadores del PAN con el señor Abascal fue un error de dicho partido, no de Abascal, que está en lo suyo. Y creo que fue un error del PAN porque en México la narrativa de la izquierda va ganando diez a cero, por lo que tomarse esa fotografía sin contexto y sin que la gente en México conociera más a Abascal puso muy fácil a los críticos tildar a todos de fascistas, otra de esas etiquetas políticas utilizadas con excesiva simpleza.

El PAN debe reencontrase consigo mismo en la democracia cristiana que es donde está el centro que votó por Morena en 2018 y que ahora es atacada por el propio gobierno que eligió. Reunirse con Abascal en las condiciones en las que lo hicieron fue ponerse de pechito para sus adversarios.

Si el PAN hubiera articulado ya un discurso político de orden, educación y reinstalación de la reforma de Peña y economía de mercado para atraer inversión, con esos tres elementos (increíble que no lo haya hecho), una reunión con Abascal se hubiera explicado muy bien.

El no haber anunciado la reunión ayuda a la narrativa adversa a dar la sensación de haberse escondido. Imagine un discurso de democracia cristiana posicionado y cohesionado, anunciando sin pena una reunión con Abascal, “con quien tenemos temas en común, pero también diferencias” con el objetivo de “escuchar su visión política respecto a la expansión del populismo del Foro de Sao Paulo (aquí ponga usted lo que quiera)”. Así es la falta de profesionalismo y oficio político con el que vivimos.

Esto último es lo que asusta del partido opositor más fuerte que hay. Que sean incapaces de manejar una reunión tan evidentemente explosiva, con el mínimo colmillo político. Esta misma gente es la que debería estar tejiendo una alianza y campaña política para ganar la presidencia y el Congreso en 2024. Y, también, es la misma gente que ha sido incapaz de estructurar un discurso de oposición en tres años. En mi opinión, el PAN debe replantear su estrategia de manera inmediata para poder hacer lo que se requiere por el bien de México y que empieza por devolver la honra a lo que representa, como lo hicieron los líderes históricos frente al PRI.

El segundo reto es construir una narrativa con una estrategia de comunicación sencilla para comparar el éxito de las políticas públicas en estados, municipios y gobiernos anteriores, con una comparativa frente al desastre. Creo que nunca ha sido tan fácil ser oposición como hoy, frente a un desastre económico, pérdida de empleos y el manejo de la pandemia. Se puede aprender mucho de la gente de Vox, pues sus tres principales protagonistas, después del señor Abascal, son genios en comunicación.

En México, mientras tanto, hemos recibido e invitado a dos dictadores latinoamericanos que, por autollamarse de izquierda, por ese sólo hecho, se puede presumir sin problema alguno. Por eso le digo que la narrativa la tiene ganada, y desde hace años, la llamada izquierda.

Para mí, el éxito electoral de los próximos años pasa por explicar y comunicar las cosas con efectividad. Para el liberalismo (neoliberalismo o como quiera llamarle) falta desactivar lo que la izquierda le imputa y hacerlo con contundencia. Observemos la comunicación de Vox.

PUIGDEMONT

El señor Puigdemont, expresidente de Cataluña que escapó heroicamente en la cajuela de un coche, fue detenido en Italia en ejecución de una orden de aprehensión del Tribunal Supremo de España. Llama la atención que esto suceda cuando empieza la mesa de diálogo entre el gobierno español y el actual gobierno catalán, formado por los antiguos socios del señor Puigdemont. Hay que ser escépticos, en política no hay casualidades; en política no hay sorpresas, hay sorprendidos.

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