La división de Occidente
Ver a colectivos LGBT con camisetas del Che Guevara, homofóbico consumado, lo resume perfectamente.
- Ver a colectivos LGBT con camisetas del Che Guevara, homofóbico consumado, lo resume perfectamente.
La geopolítica se complica mucho en estos días. Se abren frentes por todos lados y no entendemos dónde estamos parados. Una de las razones de ello es lo que hemos escrito aquí por mucho tiempo, las libertades que las democracias liberales y occidentales han desarrollado generan muchas confusiones, particularmente en las autollamadas de “izquierda".
Los grupos de minorías que han proliferado en las democracias occidentales han surgido exigiendo derechos legítimos que la propia legalidad y libertad que Occidente les garantiza. Sin embargo, el problema de la libertad es que permite el exceso de protección a grupos minoritarios generando libertinaje o moviendo el péndulo hacia el otro lado. Hay muchísimos ejemplos de esto, ahí van un par.
A ninguna corporación del mundo se le ocurriría poner en sus oficinas símbolos religiosos durante las distintas fechas relevantes de una religión. Inmediatamente serían tachadas de limitar la libertad de creencia de sus empleados, generaría quejas ante las agencias por discriminación ante otras religiones o a quienes no tenemos religión. Dependiendo de la festividad o religión, se podría inferir en nuestra fragilidad social que esa corporación es antialgo (esta obsesión de anteponer el anti que el pro algo que hiere tantas susceptibilidades). Pero no hay corporación en el mundo que no se le ocurra poner la bandera LGBT (disculpe que no sepa el resto de las siglas) porque sería criticada de ser anti.
El segundo ejemplo es el de las estatuas de Cristóbal Colón. Como sabemos, Colón descubrió América en 1492 y ni siquiera fue el responsable de su colonización europea materialmente. Pero grupos de “izquierda” que quieren reivindicar los derechos de minorías (y hasta mayorías) deciden eliminar los monumentos borrando artificialmente de la historia a un personaje crucial para Occidente.
No obstante, esto sucede dentro de las libertades que Occidente les garantiza, apoyan, en el exterior, lo que defienden con tanta vehemencia en el interior. Ver a colectivos LGBT con camisetas del Che Guevara, que era un homofóbico consumado que asesinaba homosexuales, como se ha documentado en distintas biografías, lo resume perfectamente. Lo mismo sucede con la “izquierda” y sus colectivos defendiendo la invasión rusa de Ucrania, que es un ataque directo y simbólico al sistema democrático liberal que les garantiza su plena libertad de ser. Quizás esto último por una confusión entre la “izquierda”, el comunismo sesentero, la URSS y Rusia. Completamente inexplicable.
Todo este preámbulo para referirme a una intensificación de la guerra que distintos países, regiones y culturas tienen contra Occidente en las últimas fechas. Ucrania, Israel y Taiwán (a pesar de su geografía) son las fronteras actuales de los valores de la cultura occidental, incluyendo la democracia liberal representativa, la libertad y el Estado de derecho. Quien no entienda que esta guerra entre civilizaciones está vigente desde hace miles de años y que se intensifica y desintensifica por periodos de décadas, no conoce la historia.
El problema es que Occidente está dividido internamente. Prueba de ello es la incapacidad moral, ética y real de grupos políticos y gobiernos de condenar los ataques de Hamás a Israel del fin de semana pasado. La incapacidad de entender que los estados islámicos serían los primeros en eliminar a dichos grupos que son inentendibles e intolerables bajo la lupa del Corán llevado a extremo. Ya ni siquiera por solidaridad con las víctimas de los ataques terroristas; es deplorable. Confundir Hamás con el pueblo palestino ya es anecdótico después de lo escrito en esta columna.
La situación del Israel y los pueblos árabes con respecto a ese territorio es muy compleja y materia de libros enteros, por lo que una solución justa es difícil e improbable. Mientras, entendamos que somos parte de la guerra de civilizaciones y que a todos nos conviene que los valores occidentales prevalezcan.
