La democracia defectuosa
Queridos lectores, regreso después de unas necesarias vacaciones y encontrando que los sistemas de la democracia liberal siguen bajo ataque del autoritarismo. El poder es una droga universal que ha provocado más guerras y muertes que cualquier otra cosa la religión es ...
Queridos lectores, regreso después de unas necesarias vacaciones y encontrando que los sistemas de la democracia liberal siguen bajo ataque del autoritarismo.
El poder es una droga universal que ha provocado más guerras y muertes que cualquier otra cosa (la religión es una de las formas de ejercer el poder). La naturaleza del ser humano ha ido evolucionando para crear distintos métodos para tener y mantener el poder. Desde los primeros seres humanos hubo reglas para determinar quién mandaría en los grupos sociales, siendo la fuerza y el tamaño el primer distintivo de ello. Pero cuando los grupos se fueron uniendo con otros el tamaño y la fuerza dejaron de ser elementos únicos al encontrar más competencia.
El Mediterráneo fue crucial para la evolución del poder. Su clima y la riqueza de sus tierras agrícolas eran el lugar perfecto para terminar con el nomadismo y establecer colonias, pero al haber tantos grupos humanos, se generó una competencia que empezó con guerras y el desarrollo de armas como una necesidad para ganar a los otros y, así, se fueron fusionando grupos hasta tener una demografía que complicaba el establecimiento de una organización social. Entonces empiezan los acuerdos sobre sistemas que requerían la renuncia de las libertades de unos en favor de otros para poder avanzar. Los dioses, las monarquías, las primeras repúblicas y las dictaduras fueron inventadas y ejercidas por sociedades más complejas.
Francia, Inglaterra y, posteriormente, Estados Unidos fueron los países más relevantes para el establecimiento de derechos y reglas que cimentarían la democracia liberal moderna. El establecimiento de la Carta Magna, la Revolución Francesa y las reglas sobre las que los padres fundadores crearon Estados Unidos y han tenido impacto en todos los sistemas de gobierno del mundo de hoy. Pero quizá la democracia requiera de un nuevo cisma que la haga crear un sistema de autodefensa más sólido y contundente.
Cómo no había sucedido en muchos años, la democracia liberal se está comiendo a sí misma. Los enemigos conceptuales de la democracia han aprendido a jugar con sus reglas y toman el poder dentro de ella para destruirla.
México, España y Estados Unidos están hoy en una coyuntura muy complicada. En España ha ganado un candidato claramente, pero no tiene los escaños suficientes para formar gobierno. Constitucionalmente, el rey debe analizar las elecciones y escoger a uno de los candidatos para formar gobierno. Si el ganador no los tiene, entonces el perdedor, con menos votos, pude conseguir más escaños y gobernar. El problema es que, para conseguir los escaños, debe pactar con los grupos protofascistas regionales que quieren destruir a España y a su actual orden constitucional; la democracia atacando al orden que la garantiza.
En Estados Unidos, Trump está siendo indiciado en procesos legales serios por el intento de golpe de Estado de enero 6 de 2021, cuando no aceptó los resultados electorales que le dieron la presidencia a Biden. Sin embargo, no hay reglas claras que le prohíban participar como candidato en las elecciones presidenciales de 2024 e, incluso, ha subido en las encuestas. Es posible que un golpista pueda estar en campaña al mismo tiempo que esté siendo procesado por un intento de golpe de Estado en el país que había sido el ejemplo de la democracia liberal.
En México no estamos lejos. La conformación del Frente Amplio por México puede ser descarrilado desde dentro por sus propios participantes. Los tres finalistas, Xóchitl Gálvez, Beatriz Paredes y Santiago Creel, están compitiendo por la candidatura. El sentido común nos dice que Gálvez debería ser la candidata, ya que no tiene filiación partidista, mientras Creel es demasiado panista y no emociona a nadie. El peligro, para mí, es Beatriz Paredes, que tiene un perfil más parecido al del actual gobierno. Paredes es el viejo PRI estatista, izquierdoso, procubano, latinoamericanista que tanto nos ha dañado. El riesgo está en las votaciones internas por la candidatura y la movilización que pueda hacer el PRI dentro del proceso interno del Frente.
