Geopolítica médica

• El poder que dará la vacuna está por verse.¿De quién vendrán y a costo de qué? ¿Quiénesla recibirán primero? ¿Qué países?

Entrar al Air and Space Museum de Washington es impresionante. Es la oda a hacer posible lo imposible, la mejor cualidad de los americanos. La vocación de trascender es lo que ha movido culturalmente a nuestros vecinos, sin duda, un gran pueblo a pesar de nuestros complejos. Ahí se ve la evolución de lo imposible, de nuestra limitación a volar y, después, aterrizar en la Luna.

El mundo hoy está inmerso en una crisis sanitaria global. No ha habido un evento histórico universal de esta magnitud desde la Segunda Guerra Mundial. Desde el principio, Bill Gates diagnosticó atinadamente la verdad, la manera más rápida de salir de este asunto es con una vacuna. La alternativa ya la hemos vivido como humanidad, nos llevó años erradicar la influenza española con millones de muertos encima. No es una alternativa hoy.

Los grandes laboratorios del mundo invirtieron e invierten billones de dólares en investigación y desarrollo para crear una vacuna y a menos de un año de la aparición del covid habrá una. El logro es brutal. No hay manera de evitar pensar en las posibilidades de lo que es factible cuando se concentran recursos para lograr un fin. Es lo bueno de las crisis. La humanidad es increíble.

Putin nos recordó esta semana que la vacuna es como la carrera del espacio. Hábil, como es, anunció que Rusia había terminado ya la solución para el covid. Occidente no piensa que hayan terminado con rigor el proceso, pero sólo simboliza lo que será fundamental para la continuidad del mundo como lo conocíamos hasta marzo.

El poder que dará la solución (aunque haya varias) está por verse. ¿Quiénes recibirán primero las vacunas? ¿Qué países? ¿De quién vendrán y a costo de qué?

Los chinos lo ven con claridad, su expansión de influencia se acelerará con la cesión de la vacuna a aquellos países que estratégicamente les interesen. Esto es consistente con las “ayudas” económicas que hacen en las regiones que les interesan. Los americanos lo saben y entienden, aunque son menos burdos en su estrategia. Ellos tienen un interés más nacional y electoral sobre la cura. Hoy por hoy, su visión de influencia internacional está diluida ante el interés interno.

La vacuna será un instrumento de poder, interno y externo. Ante esto, no me queda más que pensar en la evidencia cultural de las vocaciones idiosincráticas de los países y regiones. Mientras unos inventan la cura, otros pensamos sólo en su manufactura. Latinoamérica y México sólo aspiramos a producir lo que inventen otros, como si éste fuera nuestro rol histórico.

¿De verdad nuestro futuro está basado en producir lo que otros inventan? Sin duda, ser potencias manufactureras ha sido una solución económica viable y apetecible para generar bienestar, pero, ¿no queremos más? ¿Dependeremos siempre de los países avanzados para nuestro desarrollo y, en este caso, para sobrevivir?

Es muy triste ver nuestra resignación limitada para trascender. Este país tiene mucho que dar. Nuestra capacidad de adaptación es única en el mundo, pocas culturas pueden cambiar tanto ante el entorno, pero sólo lo hacemos para quedarnos igual, no para ir más allá. México y Latinoamérica necesitan, con urgencia, una dosis de seguridad y amor propio. Vivimos enfrascados en nuestra cultura e historia y siempre perdemos el futuro. Y hoy el futuro es de sobrevivencia, ni más ni menos.

                *Abogado y opinante

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