Democracia y libertad
Mientras discutimos el “todes”, hay países cambiando leyes de manera regresiva para limitar las libertades que la democracia garantiza.
He escrito muchas veces sobre la vocación autodestructiva de las sociedades democráticas, generadas, en parte, por las propias libertades que garantiza. Al respecto hay muchísimos ejemplos, como es el caso de la emigración musulmana (extremista) a Europa occidental. Esta gente busca una mejor vida y viene de países donde no tienen derechos (o los tienen limitados), en condiciones de pobreza y con sistemas políticos autocráticos que no permitirían que la emigración fuera al revés. Sin embargo, ya instalados en la democracia liberal y libertaria se radicalizan y atacan las propias libertades que los protegen.
Otro caso icónico es el incremento de políticos que llegan al poder usando las reglas democráticas que ellos mismos ayudaron a construir, para destruirlas o para mermar su credibilidad. En Estados Unidos hay un expresidente en campaña que sigue sin aceptar que perdió, a pesar de todas las pruebas de todo lo contrario. Esto ha lastimado la confianza en la democracia del país que históricamente mejor la ha defendido. La libertad que garantiza la democracia liberal permite, paradójicamente, que se le ataque de manera impune. La democracia liberal y la libertad que garantiza no tiene un arma nuclear para defenderse.
Los enemigos de la democracia han crecido en las últimas décadas y aprendieron a jugar con sus reglas. En otros casos, como China, se presenta como un modelo alternativo sin miedo al prejuicio occidental y tratando de demostrar su éxito como opción sistémica. En Rusia pasa más o menos lo mismo; geográficamente están demasiado cerca de sistemas democráticos exitosos y ellos nunca han tenido democracia plena (pasaron de las monarquías al sistema comunista y de ahí a la oligarquía). Por eso la guerra con Ucrania es sistémica, es por el control del futuro de un país que siente en su influencia y que podría ser una amenaza sistémica futura.
Rusia y China se han dedicado a financiar, apoyar y adoctrinar grupos políticos dentro de las democracias liberales. Las técnicas de posverdad y de mentir cínicamente son prácticamente iguales en Argentina, México o Estados Unidos. Esto no es una casualidad, todo viene desde el mismo manual.
Las libertades en Occidente han provocado otros distractores que toman fuerza y nos sacan de foco. Esto es aprovechado por los enemigos de la democracia de dos maneras; la primera, genera causas (a veces ciertas y a veces no) que sirven de distractores sociales y, la segunda, es que los captan dentro de su red, aprovechando la confusión global entre “izquierda y derecha”, que ya no es vigente como lo he explicado desde hace tiempo. Un buen ejemplo de esto es España, donde grupos feministas han llegado a excesos tales que han perdido el foco original y acaba en acciones fascistoides, y apoyando a grupos autodenominados progresistas, que en realidad tienen tendencias abiertamente fascistas.
Occidente está completamente perdido en discusiones estériles y el aseguramiento de la igualdad (que es un objetivo platónico), mientras el sistema democrático es atacado con estrategia, táctica y método. Mientras discutimos el “todes”, hay países cambiando leyes de manera regresiva para limitar las libertades que la democracia garantiza. La técnica es impecable, peléense por la semántica, mientras les quito su sistema electoral.
Las causas usadas para estos efectos son infinitas y siempre habrá quienes pierdan el foco y empujen más el péndulo, mientras la libertad que garantiza su enfoque en el tema que sea es atacado por quienes les dicen que los representan.
Para mí, la ideología tiene muchos límites y no tiene objetivos claros o alcanzables. Pero muchos manipulan a una sociedad que se ofende por cualquier cosa y tratan de imponer una igualdad imposible, por eso es un arma tan útil para manejar a estos grupos. Es el cuento de nunca acabar, la autocracia le ofrece a los calvos prohibir la venta de champú, porque es injusto que alguien con pelo se lo lave, y el sindicato de calvos votará por ese partido (es, por supuesto, una exageración para demostrar mi punto).
Nos urge en enfocarnos en lo esencial: democracia y libertad. Ésas son las causas que requieren una defensa decidida y sin tregua.
