Preámbulo electoral
No hay plazo que no se cumpla y hemos llegado a la recta final del sexenio del presidente Peña. Un gobierno de claroscuros, donde en materia económica fue excepcionalmente bueno con la aprobación de las reformas estructurales, en términos de generación de empleo, con una Reforma Fiscal mal hecha, pero que incrementó la base gravable del presupuesto y una importante base de inversión extranjera. Sin embargo, por el lado de la legalidad, fue un gobierno más oscuro
Los escándalos de corrupción, la imposibilidad de consolidar las instituciones, pero, sobre todo, la inseguridad y la violencia van a marcar a un gobierno que entró criticando lo que acabó siendo. Tengo muy grabado el hartazgo y los ataques electorales contra el gobierno de Felipe Calderón por el número de homicidios, y también tengo muy claro cómo el gobierno actual pensó que, bajando el nivel mediático del tema de seguridad, esto iba a desaparecer.
Terca realidad y tercos quienes se aprovechan de la debilidad del Estado; en este sexenio ha habido más homicidios que en el del presidente Calderón, pero lo más frustrante es que no hay cambio de estrategia, no hay nueva legislación, como si estuviéramos condenados a vivir así.
Por eso es fundamental escuchar las propuestas de los candidatos presidenciales y a las gubernaturas de 2018. Sin embargo, hasta ahora no se ve que el tema esté en el nivel de importancia que se requiere. La sociedad civil organizada y el votante de a pie, debemos presionar para que las campañas electorales tengan el tema de seguridad y Estado de derecho como uno de los más importantes. Debería de ser inaceptable por parte del electorado cualquier propuesta que no conlleve una estrategia y un plan de acción. No podemos quedarnos en el “ahora que lleguemos arreglamos todo”, puesto que hemos visto que eso no funcionó.
La única manera de atender el problema es con legislación nueva, policías más y mejor capacitados en municipios y estados y, la más importante, una reforma al Poder Judicial que permita la administración de juicios e impartición de justicia mejor y más rápida. Tenemos que basar la estrategia en la protección de los derechos de las víctimas y no en la protección de derechos de criminales. Los futuros gobernantes deben tener lo que se necesita para usar las armas legales, incluso constitucionales que se requieran para suspender garantías cuando el caso lo amerite.
Se debe reconstruir lo que se había hecho con la Policía Federal y se deben construir más cárceles para entambar lo que esa reforma judicial va a condenar. Es una estrategia de largo plazo y que ha sido exitosa en Colombia o Sicilia, donde el crimen organizado ya había tomado control de la política; ambos ejemplos nos deberían dar esperanza y podrían ser un modelo a seguir. Pero todo debe iniciarse con la voluntad política de quienes quieren gobernar este país, si no tienen la voluntad política de hacerlo, sugiero al respetable que deseche de una vez a quien no presente una estrategia coherente, viable y completa para atender la inseguridad y el desorden en que vivimos. Es el momento.
VÍAS DE ACCESO
La colonia Bosques de las Lomas ha quedado atrapada entre dos ejemplos del desorden urbanístico y el festín inmobiliario que se ha llevado a cabo en Interlomas y Santa Fe (Interlomas, mucho peor). Bosques de las Lomas es ahora una colonia de paso, pero con vías de acceso de 1967, lo que provoca tráfico y molestias en una zona donde se paga de los prediales más altos de México y eso gracias a la falta de planeación y a las licencias de construcción de inmuebles inmensos que no conllevan obligación alguna de aportar a la infraestructura de donde se ponen. Urge un macro proyecto de vías de acceso a la zona poniente y urge transporte público nuevo, eficiente y conveniente. No se puede seguir solapando a que desarrolladores a punta de billetazos ejecuten proyectos que hacen la infraestructura inviable. No entiendo cómo Mancera se ve presidenciable.
