Constitución e inundación

Varios temas se están saliendo de las manos y el liderazgo de la Ciudad de México sigue distrayéndose en “cosas más grandes” como lo hizo ya con la Constitución capitalina que no ha servido de nada al chilango de a pie. La Ciudad de México es un lugar muy complejo para gobernar, es una de las ciudades más grandes del mundo con muchos sistemas sociales y culturales diferentes que conviven todo el tiempo.
 

Las condiciones de la Ciudad de México se están deteriorando mientras que la clase política capitalina está concentrada en la candidatura presidencial del señor Mancera y en formar una opción viable para dicha contienda. La Jefatura de Gobierno es una posición desleal, porque todos los jefes de Gobierno que hemos tenido claudican a la tentación presidencial que la posición les otorga y los chilangos estamos condenados a la descomposición quinquenal que todos los funcionarios generan al pensar más en su futuro personal, que en el puesto público que desempeñan.

Robos a casa habitación por bandas colombianas (imagine usted lo que piensan de nuestras leyes para que vengan tantas a delinquir), robos a transeúnte, gente a la que le disparan en las calles, hoyos en todos lados, inundaciones causadas porque la gente es sucia, pero también porque no hay obras de infraestructura requeridas para soportar el crecimiento de la población chilanga.

El transporte público es uno de esos temas. Estoy en contra del Metrobús de Reforma y antes de que me linchen quiero aclarar que creo que urge un transporte público por Reforma, pero quitar un carril a una zona donde mucha gente se desplaza en coche tampoco parece una buena idea. El PRD lleva 20 años gobernando esta ciudad y no han podido idear o planear alguna opción que no sea el tercermundismo de quitar un carril y confinarlo. Entiendo que es una opción barata y eficaz, pero tiene efectos secundarios muy malos para otros medios de transporte que, aunque estén maldecidos por la corrección política, son lo que hay. Debe haber mejores opciones para resolver el problema de transporte público en la ciudad, aunque sean más costosas y para ello ha habido 20 presupuestos anuales. Ni siquiera un partido que ha gobernado 20 años ha podido idear un programa de gobierno de largo plazo. La semana pasada escuchaba que las opciones para transporte público hacia el nuevo aeropuerto tampoco son muy prometedoras, un aeropuerto de clase mundial que no esté conectado como en otras ciudades por falta de planeación es inaceptable, por el tiempo que ha llevado el asunto del aeropuerto.

La inseguridad es otro tema fuera de control. Está tan fuera de control que ya culpan al Nuevo Sistema Penal Acusatorio de que saca a muchos delincuentes a la calle. Entiendo muy bien que nuestro sistema de justicia es imperfecto, por decir lo menos, pero si alguien delinque y se le investiga bien, se integra un expediente correctamente con pruebas de un hecho delictivo, no debería salir de la cárcel ni aquí ni en China. Hubo tiempo para que los gobiernos prepararan a los ministerios públicos para las nuevas exigencias penales, pero parece que no muchos lo hicieron.

Nuestros procuradores de justicia si no tienen video, no son capaces de integrar expedientes creíbles a jueces que tampoco se esfuerzan por juzgar, si no por tramitar formalidades.

La consecuencia, como en el caso de toda política pública, es incentivar conductas, que en este caso son las contrarias de las que conviene a la sociedad. Un ejemplo de los muchos es en Bosques de las Lomas, donde se ha disparado el robo a casa habitación de una forma alarmante y donde hay bandas que durante la noche dejan a los vehículos sin llantas, ante la inhabilidad de las autoridades de frenar los robos y a pesar de que cuentan con asociaciones y agrupaciones de colonos bien organizados. ¿Qué queda, que la gente tome medidas por su propia mano aprovechando los mismos agujeros del sistema? Ya hay legislaciones que justifican y aligeran las características de la legítima defensa.

Pero quédese tranquilo, querido lector chilango, que tenemos una Constitución y un Proyecto de Nación.

Temas: