Apuntes electorales
Afortunadamente hemos acabado con las elecciones. Creo que nos dejan algunas lecciones u observaciones que me gustaría comentar.
La primera es la pobreza de recursos humanos y la crisis que tiene México para componer cuadros políticos decentes. Es muy frustrante ver que no exista una clase política educada, preparada y experimentada. No hacemos lo que hacen otros países que es formar a sus cuadros políticos durante años para que a ciertas edades lleguen a las posiciones importantes del país habiendo recorrido un camino que les haya dejado formación, apertura y experiencia. Aquí ni la raíz de la palabra Senado se respeta, tenemos gente jovencísima como senadores y a los partidos les parece una gracia. Los candidatos a gobernador que presentaron los partidos fueron de una pobreza intelectual enorme. El Estado de México fue un caso icónico. A excepción de la agradable sorpresa del señor Juan Zepeda, del PRD, los demás no enviaron a sus mejores hombres y mujeres (espero, porque si no…). Un heredero dinástico dedicado al negocio familiar de vivir del presupuesto, una maestra que no podía ni hablar y una excandidata presidencial que no emociona a nadie. El resultado es malo, porque las opciones siempre fueron malas.
Los partidos políticos no se han dedicado a formar cuadros para que llegue gente capaz, seleccionan al que puede ganar la elección sin pensar en lo que pasará cuando lleguen al cargo. Es una irresponsabilidad enorme.
La segunda es la crisis ética de la sociedad. Los dos candidatos que obtuvieron la mayor votación en el Estado de México vienen de dos partidos con prácticas sumamente sucias, que fueron públicas, pero que a la ciudadanía le importa poco. El caso de la candidata de Morena que fue expuesta públicamente al haber descontado el sueldo de empleados del municipio que gobernó sin saber para qué se usó ese dinero, pero obteniendo 30 por ciento de los votos nos dice que aceptamos la transa sin mucho asco. El caso de Coahuila que tiene un síndrome de Estocolmo colectivo es peor. No solamente votaron por el hermano del peor ladrón que han tenido, sino que, además, votan (ya veremos) por un allegado a los hermanos Moreira que será un eficiente protector. En serio debemos pensar cómo es que nos vamos a deshacer de quien nos roba si terminamos votando por ellos.
El tercero es peor todavía. Un hombre que lleva 18 años en campaña, pero no puede pasar del 30 por ciento de los votos ni con todo el dinero que se ha gastado, que incumple y rompe todas las reglas electorales al hacer campaña activa sobre su persona financiado por los impuestos de los ciudadanos, vía cuota de los partidos que le dan las instituciones que desconoce y grita que le hacen trampa otra vez. Y ahí tiene fijo a un grupo de personas que le cree y que no se da cuenta que lleva sin trabajar más de doce años viajando por todo el país. Gente que lo ve como una verdadera opción de cambio y no como un vividor del sistema. Que no entienden que quien se vende como el más antisistema es el que más lo ha exprimido, habiendo vivido siempre de dinero público. Un outsider que siempre ha vivido dentro.
Cuarto, nuestro sistema multipartidario resquebrajado por las características anteriores no puede dar garantías de gobernabilidad sin un capital político que le dé la mitad más uno de los votos. Está empezando a ser tarde, pero la segunda vuelta todavía puede ser un factor de mejora para la democracia mexicana. Nadie puede tener garantías de gobernabilidad cuando tiene a 65 por ciento en contra. Debe ser la reforma más urgente de nuestro sistema y puede ser una herramienta para una candidatura de un mexicano apartidista, aunque lo promuevan dos partidos como escribí hace 15 días.
Con elecciones tan sucias como las que tenemos, no me queda claro para qué existe la Fepade, no recuerdo algún proceso penal exitoso contra algún protagonista de la política importante en los últimos años. En Estados Unidos están analizando si el Presidente incurrió en delitos por lo que dijo en una cena, mientras nosotros estamos frente a robos en despoblado grabados con video y sin consecuencias.
Qué daño nos hace la falta de orden y Estado de derecho en todo.
Twitter: @LlozanoO
