Hemiplejia política

El sábado pasado, los presidentes del PAN y el PRD firmaron un acuerdo político para un proyecto conjunto para las elecciones federales de 2018. Para mucha gente incauta, las alianzas entre dos partidos políticos ideológicamente contrarios es un despropósito que no debe aceptarse. Para muchos, el PRD debería aliarse con AMLO aunque éste sea responsable de la debacle perredista y aunque la forma de conquistar de AMLO sea con amenazas y dejando claro que aliarse con él es más bien rendirse a él.
 

Durante muchos años, los perredistas decidieron aceptar, por miedo al dedo flamígero, todo lo que AMLO quería y decía. Para todos esos que quieren unidad de las izquierdas, siempre y cuando fuera AMLO el bueno, deberían reflexionar que Marcelo Ebrard pudo haber tenido la mejor oportunidad de ganar la Presidencia de la República en 2012. En fin, quienes se quejan de los matrimonios de ideologías distintas, no han visto cómo funciona el parlamentarismo europeo. De ahí la frase: “La política hace compañeros de cama muy extraños”.

La política es éso, es pragmatismo y capacidad para encontrar coincidencias. Además, pienso que hablar de izquierda y derecha a estas alturas del partido no hace mucho sentido. Desde hace mucho coincido con una célebre frase visionaria de José Ortega y Gasset, que decía que ser de la izquierda o de derecha son formas de la hemiplejia moral.

En fin, el punto es que el acuerdo político entre ambos partidos puede ser una oportunidad única para un candidato independiente a la Presidencia de la República. Me explico; si estos partidos son serios en su intención de presentar un proyecto conjunto de gobierno para 2018, la forma más fácil de arreglar el asunto de quién sería su candidato a la Presidencia es postulando a alguien que no sea miembro de ninguno de los dos partidos. Hay varios mexicanos destacados en esa posición.

¿Por qué un candidato independiente por medio de partidos establecidos?, nuestro gen presidencialista nos traiciona mucho. Seguimos pensando en que un individuo y no un sistema es lo que nos debería gobernar. Pero la verdad es que un presidente independiente sin acuerdo político con partidos tendría muchas dificultades para gobernar, porque el Congreso no tendría por qué apoyar sus propuestas. Una presidencia de un candidato independiente para ser operativa requiere apoyos mayoritarios del Congreso para cumplir con su agenda y planes políticos.

Si el acuerdo es el pacto de repartición de candidaturas, como podría ser Alejandra Barrales al gobierno de la CDMX y Ricardo Anaya a la Presidencia de la República, entonces estará usted frente a lo mismo de siempre y sólo es oportunismo político. Pero imagine usted, amable lector, a un Juan Ramón de la Fuente, Jorge Castañeda o Armando Ríos Piter postulados por PAN/PRD para la Presidencia de la República y otra fórmula igual de potente para la Ciudad de México, con un programa de gobierno basado en tres pilares: (I) orden y Estado de Derecho; (II) Liberalismo Económico; y (III) salario mínimo justo. Parece una fórmula atractiva y ganadora, ¿quién podría dudar de la voluntad de cambio de los candidatos? Pero, además, aseguraría que el programa de gobierno fuera acompañado por los legisladores de ambos partidos dando solidez y eficacia para las acciones legislativas que promueva el poder Ejecutivo.

CRECIMIENTO DE LA INSEGURIDAD

Es muy evidente que algunos lugares que eran tranquilos han empezado a descomponerse. Puebla y la Ciudad de México son vivo ejemplo de ello. El jefe de Gobierno de la CDMX opina que esto es causado por el nuevo sistema penal; si esto es así, es evidente que los Ministerios Públicos no están bien preparados para el cambio y eso es responsabilidad de los poderes ejecutivos de los estados, incluida la CDMX. No podemos aceptar que los delincuentes tengan mejores condiciones que los ciudadanos. Urge legislar para facilitar procesos penales a quienes delinquen y capacitar a los Ministerios Públicos del país. Vamos para atrás.

Temas: