La frontera
Hace mucho tiempo que no cruzaba la frontera entre Estados Unidos y México por tierra. Cruzarla deja muchas lecciones de lo que somos y de lo que son nuestros vecinos del norte. Evidencia los defectos y virtudes,
pero también las oportunidades
que la frontera presenta.
¡Salud y República!
San Diego y Tijuana no pueden ser más distintos. San Diego es una ciudad encantadora, con una vida vibrante que aprovecha sus condiciones de ciudad frontera. Tijuana es una de las ciudades más feas de México, es gris y llena de polvo. Del lado mexicano, todo está amontonado y desordenado, del lado estadunidense, a unos centímetros, todo está limpio y ordenado, además de estéticamente diseñado para verse bonito. Lo más evidente es que el lado estadunidense es verde y el lado mexicano es gris, sin vegetación, ¿qué tan difícil es plantar árboles cada equis metros? Las banquetas tijuanenses están hechas pedazos, como las del resto del país, y las estadunidenses están estandarizadas y bien hechas. Dicen que sólo hay otra frontera donde hay tanta diferencia en el mundo y es la que existe entre Israel y Palestina.
Lo que resulta incomprensible es por qué los tijuanenses aceptan vivir en una ciudad como la suya, cuando diario pueden compararla con San Diego. ¿Por qué, durante décadas, no se le ha pegado algo a Tijuana de San Diego?
Sin embargo, también existen oportunidades que demuestran la importancia que tienen las relaciones entre ciudades, más allá de la política exterior mexicana y los logros que se pueden obtener cuando se coordinan y se resuelven problemas mundanos. A ese respecto, el aeropuerto de San Diego tiene un problema muy grave que es su incapacidad de crecer. Está construido en una zona que lo constriñe al tamaño que tiene. Para poder recibir pasajeros, San Diego depende, en gran medida, del aeropuerto de Tijuana (que tampoco es una maravilla), que es virtualmente el aeropuerto de Tijuana y San Diego. El problema que tenían para desarrollar el potencial del aeropuerto tijuanense era que, para cruzar la frontera, uno tenía que salir del aeropuerto, dirigirse a una garita y hacer una cola enorme que provocaba molestias mayores. Ahora, gracias a la visión de empresarios mexicanos, se construyó un puente que conecta al aeropuerto de Tijuana con territorio americano. Para usarlo se pagan 15 dólares. Los beneficios son enormes, uno se baja del avión en México y camina ocho minutos para salir en Estados Unidos.
Imagine usted las complejidades para hacer que las autoridades estadunidenses aceptaran operar una garita de entrada en una instalación mexicana. Es un ejemplo de las miles de opciones que tienen ésta y otras ciudades fronterizas para resolver sus problemas comunes, ojalá que los gobiernos estatales y municipales tuvieran el mismo ingenio para gestionar sus temas, tal vez Tijuana sería una ciudad virtuosa por sí misma y no por donde está.
EL SIMPLISMO
Leo, mientras escribo este artículo, dos twits que dan escalofríos, el primero dice que, después de escuchar una explicación de diez minutos, el presidente Trump concluye que el tema de Corea del Norte es muy complicado. El segundo es que Estados Unidos tiró la bomba no nuclear más poderosa del mundo.
Como lo he mencionado antes, el simplismo de los populistas es peligrosísimo, no hay soluciones fáciles o mágicas para un gobierno, sea en temas internos o externos. El mundo no es blanco y negro, es mayoritariamente gris, y eso quiere decir que las decisiones que se toman tienen siempre efectos positivos y negativos. El señor Trump ya había aceptado alguna vez que gobernar no es tan fácil como parecía. En una ocasión dijo que hacer un sistema de salud es más complejo de lo que parece…
¿Cuál es el mensaje de tirar la bomba en Afganistán? ¿Había una escalada en el conflicto? ¿A quién se dirigía el mensaje? ¿A Corea del Norte, Rusia o China? Es difícil de leer en estos momentos, lo que preocupa es quiénes, en el Pentágono, aceptaron esta acción, ¿volvieron los halcones y salieron los sensatos? Ya veremos.
