El código Enigma

Otra fuerte candidata a recibir algunos premios de la Academia de Hollywood es El código Enigma The imitation game, Estados UnidosReino Unido, 2014. Dirigida por el noruego Morten Tyldum, está basada en el libro de Andrew Hodges, Alan Turing: The Enigma. La adaptación ...

Otra fuerte candidata a recibir algunos premios de la Academia de Hollywood es El código Enigma (The imitation game, Estados Unidos-Reino Unido, 2014). Dirigida por el noruego Morten Tyldum, está basada en el libro de Andrew Hodges, Alan Turing: The Enigma. La adaptación cinematográfica de Graham Moore ha cosechado varias nominaciones y premios —aunque la considero poco consistente—, entre otros al Globo de Oro, BAFTA y al Oscar como Mejor Guión escrito con  base en un trabajo preexistente.

El código Enigma cuenta con un total de ocho nominaciones como Mejor Película, Director, Actor (Benedict Cumberbatch), Actriz de Reparto en un sobrevalorado trabajo de Keira Knightley, música de Alexandre Desplat, quien también figura como candidato en este rubro por la composición del score de Inquebrantable de Angelina Jolie, y otros.

El código Enigma o El juego de imitación es una biopic construida con todas las reglas del género, muy emparentada con La teoría del todo, y recordando mucho también la peculiar biografía de otro genio matemático en Una mente brillante de Ron Howard. El guión de Graham Moore parece desarrollarse de la manera más políticamente correcta que el escritor encontró, y es esa negación a entrarle de manera frontal a los claroscuros de la vida de Alan Turing, lo que le resta emotividad, dinamismo, y realismo, a pesar de los buenos oficios de Benedict Cumberbatch, dando vida al matemático.

Como buena biopic El código Enigma se inicia en el presente: Londres 1951, el investigador y matemático Alan Turing enfrenta un interrogatorio tras haber sufrido una aparente intromisión en su departamento. En las conversaciones con su interrogador en la estación de policía la historia viaja al pasado, a 1939, cuando con apenas 27 años, Turing es reclutado en un programa secreto del gobierno británico para descifrar el Código Enigma, el sofisticado sistema de comunicación encriptada y en clave, con el que los nazis dominaron a los aliados en los primeros años de la Segunda Guerra Mundial.

Con un reducido grupo de genios matemáticos, Turing inicia la construcción de una máquina vanguardista, el antecedente de la computadora moderna. De esa etapa el conservador guión viaja a la infancia de Turing, cuando en 1927 es un estudiante brillante, pero retraído y tímido, víctima del bullying por parte de sus homófobos compañeros. Al mismo tiempo se siente atraído por un amigo que lo inicia en el mundo de la criptografía.

Lo mejor de la película es la espléndida interpretación de Benedict Cumberbatch, como en el caso de La teoría del todo y el trabajo de Eddie Redmayne dando vida a Stephen Hawking, y quien seguramente se alzará con el Oscar.

Cumberbatch es convincente dotando al personaje de una gran fragilidad con su dominio del lenguaje corporal. Sus movimientos de cabeza, tics, ligera tartamudez, y el caminar inseguro, casi miedoso, despiertan la simpatía por parte del espectador, pero ni Morten Tyldum ni su guionista Graham Moore, explotan el factor de gran riqueza dramática que atormentaba al personaje: su homosexualidad, que en aquellos años, al igual que en los tiempos de Oscar Wilde, era considerada en la Gran Bretaña un delito que se castigaba con cárcel, la humillación y vergüenza pública, la inhabilitación para continuar en un cargo público, la estigmatización y el rechazo social. Como corolario los culpables de ese “delito” eran sometidos a castración química que alteraba su sistema hormonal y desquiciaba su sique.

El relato nos deja con la impresión de que caminamos de manera paralela al personaje pero que nunca nos cruzamos emocionalmente con él. Destacan por otro lado la iluminación y la fotografía, el diseño de arte, la ambientación, y la música, pero la forma de abordar a ese hombre nervioso, atormentado, inadaptado social, poseedor de una mente privilegiada y genial, de lo que tenía plena conciencia, no acaba de quedarse con nosotros.

Será para no herir susceptibilidades o por quedarse en la línea de lo políticamente correcto, pero esa forma de escribir una vida extraordinaria nos deja con muchas más preguntas que respuestas.

Recomendable si quiere ver el gran trabajo de Benedict Cumberbatch.

Temas: