Brian De Palma perdió el toque
Con una carrera particularmente dispareja, y poblada de altas y bajas de grandes contrastes, el realizador estadunidense Brian De Palma parece, ahora sí, no encontrar la manera de colocar un proyecto que convenza a público y crítica. Su película más reciente Pasión, ...
Con una carrera particularmente dispareja, y poblada de altas y bajas de grandes contrastes, el realizador estadunidense Brian De Palma parece, ahora sí, no encontrar la manera de colocar un proyecto que convenza a público y crítica.
Su película más reciente Pasión, un asesinato perfecto (Passion, Alemania-Francia, 2012) llega a nuestro país con casi tres años de retraso y no es gratuito. Se trata de una cinta fallida, con muchos huecos argumentales y, aunque está protagonizada por dos muy buenas actrices, el trabajo de ambas en la pantalla deja mucho qué desear, además de la muy escasa química entre las dos.
Pasión es un innecesario remake de Crime d’amour, película francesa dirigida y coescrita por Alain Corneau en 2010, e interpretada por Kristin Scott Thomas y Ludivine Sagnier.
Lejos están aquellos años en que De Palma sabía sorprender al espectador con historias inteligentes, cine comercial que manejaba buenos momentos de suspenso y drama sicológico con tintes paranormales. Llegué a tener verdadera debilidad por el cine de este realizador.
Lo más rescatable de la filmografía de De Palma sigue siendo —y a este paso seguirá siendo— El fantasma del paraíso, de 1974; Carrie, de 1976, que hasta tuvo un desafortunado remake en 2013; Vestida para matar, de 1980, con los acostumbrados guiños de De Palma al cine de Hitchcock; Blow Out, de 1981, en la que John Travolta repite bajo su dirección después de Carrie; Cara cortada, de 1983, que, junto con Los intocables, de 1987, se mantienen como sus mejores películas. Al Pacino repite como mafioso en Carlitos’s Way-Atrapado por su pasado, de 1993.
Brian De Palma da un salto aceptable al cine de acción en 1996 con Misión: Imposible, pero vuelve a tropezar con Snake Eyes, de 1998, que sólo brilla por su dominio de la técnica en la ejecución de largos planos secuenciales que le salen muy bien. En 2007 gana el León de Plata al Mejor Director en el Festival de Venecia por su trabajo en Redacted que, si no me equivoco, no tuvo distribución en nuestro país.
De haber sido un gran maestro del thriller erótico, con sus acostumbradas pantallas fragmentadas, detallados planos secuencia, y muy cuidadas selecciones musicales, De Palma ha venido en picada para llegar a Pasión, un asesinato perfecto (gracias a la distribuidora por el spoiler), en la que retoma el argumento de la conocida Crime d’amour para contar una historia de poder entre dos mujeres ambiciosas a las que une algo más que su relación como jefa y empleada.
Christine es una ambiciosa y déspota directora de publicidad a la que De Palma describe desde el principio como una mujer bella, manipuladora, fría, ambigua en sus preferencias sexuales. Rachel McAdams da vida a Christine, pero aún siendo tan talentosa, no alcanza a hacer creíble su pretendida maldad, pues parecería que se cuida demasiado a sí misma.
Más convincente resulta la sueca Noomi Rapace (Lizbeth Salander de la Saga Millenum) como Isabelle, la bien intencionada ejecutiva de cuenta que irá aprendiendo a través de su jefa que en el mundo de los negocios y de las relaciones amorosas, no se puede uno andar con miramientos.
Las insinuaciones lésbicas en esta extraña pareja quedan sólo en eso, insinuaciones demasiado “artificiales”. La secuencia de ballet del Preludio a la siesta de un fauno, crucial para el desarrollo y comprensión de este lazo erótico y hasta sadomasoquista entre ambas, queda muy suavizado en la acostumbrada fragmentación en recuadros de la pantalla del director, pues nos falta piel, sensualidad y erotismo en la escena. Desconozco si McAdams fijó límites, o si así estaba planeada la escena, pero hace que la película toda se venga abajo.
Después de cinco años, Brian De Palma elige un remake para regresar al cine. Esto llama la atención, pues se trata de un realizador que en el pasado supo demostrar su creatividad y originalidad en la propuesta de sus argumentos.
Pasión, un asesinato perfecto queda a deber a pesar de los esfuerzos de Rapace que parece realmente inmersa en su personaje, no así Rachel McAdams.
