Hollywood era el cielo
Entre la actrices mexicanas que se abrieron paso de manera exitosa para hacer carrera en Hollywood, están hasta hoy Lupe Vélez, Dolores del Río, Katy Jurado y, recientemente, Salma Hayek. En un ambiente muy seductor, perohostil, lleno de brillo, pero traicionero, ...
Entre la actrices mexicanas que se abrieron paso de manera exitosa para hacer carrera en Hollywood, están hasta hoy Lupe Vélez, Dolores del Río, Katy Jurado y, recientemente, Salma Hayek. En un ambiente muy seductor, pero hostil, lleno de brillo, pero traicionero, adulador, pero destructor, superficial e impersonal, pero irresistible, estas mujeres han sido verdaderas guerreras que han sacrificado familias, amigos, amores, que han tenido malos momentos, que sintieron discriminación y rechazo, que supieron lo que era la soledad.
La escritora Celia del Palacio presentó hace unas semanas el libro Hollywood era el cielo. Biografía novelada de Lupe Vélez. Tras una investigación exhaustiva recrea la vida de esta atormentada mujer desde su nacimiento en San Luis Potosí, y bautizada como María Guadalupe Villalobos Vélez, y que por sugerencia de su madre optó por omitir el apellido paterno en su nombre artístico para no agraviar a su papá con la “vergüenza” de una hija “bataclana” o tiple.
El estilo de Celia del Palacio es particularmente ágil y de fácil lectura, que nos mantiene interesados en la multitud de peripecias en la vida de Lupe, desde que era una niña y ya sentía esa vena histriónica que la llevaba a actuar, cantar y bailar, y lucirse frente a sus hermanas que en ocasiones no la soportaban.
El relato en Hollywood era el cielo se inicia con esa famosa última fiesta para la Virgen de Guadalupe en la que Lupe, como acostumbraba hacerlo cada año, convocaba a la crème de la crème del ambiente hollywoodense en su casa de Beverly Hills. Profundamente deprimida, la actriz, conocida en Estados Unidos como The Mexican Spitfire, se plantea una serie de cuestionamientos, y la incertidumbre en torno a su futuro la irá conduciendo al trágico final que a los 36 años la convirtió en toda una leyenda. Hasta para morir Lupe Vélez supo ser diferente.
A partir de ahí Del Palacio viaja entre el pasado y el presente. Por un lado estamos en un tiempo en el que a la actriz le queda poco de vida en medio de su creciente inestabilidad emocional y la eterna sensación de abandono, y en el pasado vamos conociendo a la niña inquieta, a la adolescente precoz y enamoradiza que viajó a San Antonio para disimular un tropiezo que avergonzó a toda la familia, y que a los escasos 20 años decide viajar a Hollywood, que para ella “era el cielo”.
Tuve oportunidad de conversar con Celia del Palacio y le dije que, por la descripción que ella hace de la sique y las manías de Lupe Vélez, de haber vivido en nuestros días podría ser diagnosticada como una maníaco depresiva. Era una mujer que podía sentirse eufórica y feliz, e igualmente caer en profundas depresiones. Vivió y amó intensamente, parecería que no se quedó con las ganas de nada, pero a pesar de todo fue una mujer profundamente insatisfecha y su felicidad era fugaz.
La prosa de la autora de Hollywood era el cielo es fresca, muy fluida, ágil, y con ritmo. La investigación que realizó en torno a la vida de Lupe Vélez nos lleva a conocer sus amores y desamores. Las escandalosas relaciones con Gary Cooper, del que estuvo muy enamorada y que nunca quisiera casarse con ella; su matrimonio con Johnny Weissmuller —curiosa pareja, él de 1.92 de estatura, ella de 1.52—; los amoríos con Chaplin, Errol Flynn, Arturo de Córdova; las conflictivas relaciones con su familia; el ascenso en Hollywood en donde fue reconocida como actriz, superando de alguna manera los prejuicios y recios estereotipos en que se encasillaba a los actores de origen latino, como Ramón Novarro, Dolores del Río, Gilbert Roland, que igualmente brillaron en el firmamento de las estrellas de la época dorada de Hollywood.
Con más de 40 películas entre 1927 y 1944, Lupe Vélez llevó una vida turbulenta, que queda narrada de manera particularmente atractiva en Hollywood era el cielo.
Una lectura muy recomendable.
