Experiencia variopinta al próximo Senado

Por el lado de la oposición, el mejor perfil de todos es el sonorense Manlio Fabio Beltrones. Le tocó protagonizar las LX y LXI Legislaturas en el Senado y la LXIII en la Cámara de Diputados, cuando ninguna fuerza política tenía la mayoría para imponer criterios. Se desenvolvió bien en la construcción de acuerdos y en la palabra empeñada.

Aunque en el numeroso universo de candidatos a integrar las LXVI y LXVII Legislaturas del Senado de la República muestran que, al menos 56 mujeres y hombres tienen experiencia legislativa, lo que puede generar la confianza que se elevará significativamente la calidad de debate y trabajo, la realidad es que son muy pocos quienes son unos profesionales del mundo legislativo.

Y es que no es lo mismo ocupar un escaño o curul para gritar, mostrar cartulinas y levantar la mano al ritmo de los deseos de un Presidente de la República, que trabajar de lleno en comisiones, arrastrar el lápiz para redactar dictámenes, estudiar temas para hacer aportaciones y alertar riesgos de inconstitucionalidad, construir acuerdos políticos, lograr consensos y ser un buen orador y un buen polemista, porque, créanme que gritar y lanzar adjetivos no es debatir.

La confianza de que se elevará el nivel también se sustenta en que varios de los candidatos han gobernado una entidad federativa o han sido alcaldes; han ocupado puestos en el gobierno federal o los gobiernos locales, incluso han sido dirigentes de sus partidos políticos, lo que en teoría puede implicar que tienen un perfil propio para estar en el Senado, que es la cámara donde van los legisladores de más experiencia.

Del lado oficialista hay al menos 36 candidatos, tanto de mayoría relativa como de representación proporcional o plurinominal, que tienen antecedentes legislativos y de gobierno.

Los más famosos son Marcelo Ebrard, Adán Augusto López Hernández, Manuel Velasco, Javier Corral, José Antonio Álvarez Lima y Eugenio Hernández, han sido legisladores federales y gobernadores de sus entidades, aunque no todos se caracterizaron por ser proactivos en su paso por el Legislativo.

Aún recuerdo cómo Adán Augusto López, como senador del PRD en la LXIII Legislatura prefería salirse del salón de plenos o no asistir a la sesión; daba más atención a la grilla política de Tabasco. Javier Corral en la LXIII era bastante difícil para el diálogo con el resto de las fuerzas políticas y dentro de su propia bancada, el PAN, cuando era presidente de la Comisión de Reglamentos y Prácticas Parlamentarias.

Hay otros oficialistas que tienen experiencia legislativa como Ignacio Mier, actual coordinador de los diputados federales de Morena, pero, pues jamás ha sido exitoso en la construcción de acuerdos; a él le ha tocado usar más la aplanadora legislativa que el consenso.

Otros perfiles, como el de Gerardo Fernández Noroña o Andrea Chávez, han demostrado ser más estridentes en la tribuna; Fernández Noroña prefiere los adjetivos, las descalificaciones, la diatriba y rechaza el diálogo que implica el debate; sólo él tiene la razón.

Por el lado de la oposición, el mejor perfil de todos es el sonorense Manlio Fabio Beltrones. Le tocó protagonizar las LX y LXI Legislaturas en el Senado y la LXIII en la Cámara de Diputados, cuando ninguna fuerza política tenía la mayoría para imponer criterios. Se desenvolvió bien en la construcción de acuerdos y en la palabra empeñada.

Están Marko Cortés y Alejandro Moreno, dirigentes nacionales del PAN y el PRI, respectivamente, y que también fueron integrantes de la LX y LXI Legislaturas en el Senado. Los recuerdo más interesados en las pláticas en escaños que en la participación en comisiones; jamás subieron a la tribuna a debatir ni se destacaron por un trabajo relevante en comisiones. Seguro la madurez debió cambiarlos.

Estará Ricardo Anaya, que como diputado federal en la LXII Legislatura fue reconocido por sus capacidades de debate. Hasta le decían El niño maravilla de la Cámara de Diputados. A ver si el autoexilio enriqueció sus capacidades.

La esperanza de un Senado que recupere madurez, inteligencia, sensatez y diálogo entre iguales tiene bases. Ojalá salga de los cinco años de oscuridad que vivió.

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