Esta semana se cumplen veinte años de la elección presidencial de 2006. Mucho ha pasado desde entonces. Los dos grandes protagonistas de aquella contienda, Felipe Calderón y Andrés Manuel López Obrador, ya fueron presidentes de México.
La polarización política actual viene en cierta medida de aquellas épocas en que vimos una competencia feroz por el poder que dejó muchas heridas. Tan sólo recordemos que el Partido Acción Nacional, que gobernaba en ese momento, el entonces presidente Vicente Fox, el candidato Calderón y algunos líderes empresariales caracterizaron a López Obrador como “un peligro para México”. Varios spots de radio y televisión salieron al aire representándolo de esta manera.
Esto enfureció a AMLO, quien no supo cómo contestar el ataque. En lugar de aprovecharlo a su favor, envió a la escritora Elena Poniatowska a defenderlo tratando de convencer al electorado de que el tabasqueño en realidad era un encanto. Esto, obvio, no funcionó; el golpe le costó algunos puntos en las encuestas. A la postre, el candidato de la izquierda perdió las elecciones por menos de un punto porcentual.
Doce años después, en 2018, AMLO finalmente ganó la Presidencia. Luego lo sucedería en el cargo la actual mandataria Claudia Sheinbaum de su mismo partido.
A dos décadas de la campaña de “López Obrador es un peligro para México”, más allá de reconocer que esta expresión fue de propaganda en su contra, creo que vale la pena reflexionar si efectivamente lo fue.
Antes de hacerlo quisiera hacer dos anotaciones.
Primero, creo que este debate debe despersonalizarse de la figura del expresidente. Me parece más correcto hacernos esta pregunta sobre Morena, el partido/movimiento que fundó López Obrador, y que abarca mucho más que una persona. Esto nos permite, además, incorporar los dos años que lleva gobernando Sheinbaum, es decir, un periodo que abarca los ochos años en que ha estado en el poder el actual partido gobernante.
Segundo, es importante establecer con claridad a qué me refiero con la denominación “peligro”. Utilizo las dos acepciones de la Real Academia de la Lengua: “Riesgo o contingencia inminente de que suceda algún mal” y “lugar, paso, obstáculo o situación en que aumenta la inminencia del daño”.
La pregunta es, entonces, si Morena acabó siendo o no un peligro para el país.
Mi respuesta es: sí.
Este partido/movimiento tomó decisiones peligrosas que terminaron por dañar mucho al país.
Baso mi respuesta en tres aspectos que considero fundamentales.
Primero, la determinación de meterse en la cama con el crimen organizado.
Esto no sólo ha afectado a regiones enteras de México donde los delincuentes son los que gobiernan, sino que nos ha llevado a tener la peor relación que hemos tenido con Estados Unidos en décadas.
Dos decisiones de AMLO resultaron muy peligrosas para México: su política de “abrazos, no balazos” y la evidente asociación de su partido con los poderosos cárteles mexicanos con el fin de ganar las elecciones.
Segundo, la irresponsabilidad en el manejo de las finanzas públicas.
Morena, como se temía, acabó siendo un partido populista dispuesto a jugar con la economía con fines políticos. Durante todo su sexenio, AMLO incurrió en déficits públicos moderados. Sin embargo, en 2024 tiró la casa por la ventana para ganar las elecciones. El déficit alcanzó casi seis puntos porcentuales del PIB, el más alto en 35 años.
Sheinbaum no ha podido corregir esta situación, lo cual ha llevado a que las calificadoras consideren que el problema de las finanzas públicas mexicanas ya no sea temporal sino estructural. Hoy, los mercados de bonos descuentan que nos quitarán el grado de inversión en la deuda soberana. El daño está hecho. Es cuestión de tiempo para que explote esta bomba.
Tercero, el desmantelamiento de las instituciones democráticas.
Poco a poco, AMLO y Sheinbaum concentraron el poder de tal forma que ya no tenemos un régimen de pesos y contrapesos. Morena controla el Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Gobierna en la mayoría de los estados y municipios. Ha desaparecido los órganos autónomos del Estado y los que quedan, como el IFE y el Tribunal Electoral, están dominados por el partido gobernante.
La endeble democracia que teníamos antes de 2018 ha desaparecido. Hemos regresado a un régimen autoritario de partido hegemónico.
Sí, me temo que acabaron siendo un peligro para México. Nuestro país está peor que en 2018 cuando Morena llegó al poder. Hoy tenemos un mayor control territorial del crimen organizado, finanzas públicas prendidas con alfileres y una democracia desmantelada.
X: @leozuckermann
