Prometieron purificar la vida pública y hoy sabemos que fue un embuste. La corrupción está igual o peor que antes de 2018. Hoy toca hablar de otro engaño: las megaobras que se construyeron durante el sexenio de López Obrador.
Las presentaron como una maravilla. Resultaron una desastre de sobrecostos, utilización escasa, incumplimiento de las metas y dependencia de subsidios operativos.
AMLO construyó un discurso quimérico en torno a sus obras insignia. Las vendía como de magnitud mundial, de orgullo nacional, prioritarias para la soberanía, ejemplo de honestidad y cumplidoras en sus costos y objetivos.
La realidad resultó muy diferente.
El Universal realizó una estupenda investigación periodística sobre este tema.
La serie comenzó el 24 de agosto con el AIFA. La promesa original contemplaba un costo de 75 mil millones de pesos; terminó en unos $115 mil millones, un incremento de 53 por ciento. Su construcción se decidió cuando el Presidente canceló la edificación del nuevo aeropuerto en Texcoco que ya llevaba más de un tercio de obra, lo cual significó un costo de 113 mil millones de pesos, de acuerdo con la Auditoría Superior de la Federación.
El AIFA opera desde 2020, pero no ha conseguido el objetivo original de descongestionar al vetusto aeropuerto Benito Juárez de la capital (AICM). En el primer semestre de 2026 movilizó 3.62 millones de pasajeros contra 21.96 millones del AICM. Además, el AIFA tiene pérdidas operativas, por lo que el gobierno ha tenido que subsidiarlo. En 2025, el subsidio fue de alrededor de mil millones de pesos.
El 26 de agosto, El Universal analizó el Corredor Interoceánico. Éste era el proyecto con mayor potencial económico de todos. Sin embargo, su desempeño quedó muy lejos de ese potencial.
El costo pasó de una proyección inicial de $20 mil millones a $62 mil millones, aproximadamente el triple. El 97% del costo operativo es cubierto hoy por el Estado. El ferrocarril movió 1.1 millones de toneladas de mercancías con sólo 13 clientes corporativos fijos. Agréguese los problemas que ha tenido la infraestructura y mantenimiento generando accidentes que ya les costaron la vida a 14 personas.
El 27 de agosto tocó el turno para Mexicana. El Universal calcula que el relanzamiento de la aerolínea costó cerca de 38 mil millones de pesos entre compra de marca, arranque, adquisición de aviones y subsidios. Mexicana pierde aproximadamente $2.5 millones diarios y tiene menos de 1% del mercado aéreo.
El 28 de agosto apareció LitioMx, creado en 2022 después de reservar al Estado la exploración y explotación del litio. Cuatro años después, no tiene proyectos ni inversión productiva relevante. Ha costado $45 millones, de los cuales $40 se han destinado a salarios. LitioMx existe administrativamente, pero no produce litio.
El 29 de agosto presentaron el caso del Tren Maya que costó 500 mil millones de pesos. El Universal calcula que desde su inauguración hasta junio de 2026 acumuló $14 mil millones en gastos y pérdidas. Sólo obtuvo mil millones de ingresos por ventas y servicios.
El dato más escandaloso es que, considerando construcción, sobrecostos, gastos y pérdidas frente a los 2.67 millones de pasajeros transportados hasta julio de 2026, se obtiene un costo acumulado equivalente a 209 mil por pasajero.
Es tal el desastre, que el gobierno actual le está apostando a que el servicio de carga cambie la ecuación financiera. Es la obra más costosa de todas y está muy lejos de recuperar sus costos mediante sus propios ingresos.
El 30 de agosto analizaron la refinería Olmeca. AMLO prometió que costaría no más de 8 mil millones de dólares. El costo oficial reportado: más de 21 mil millones de dólares, es decir, 2.6 veces más que lo prometido.
Aunque fue inaugurada en julio de 2022, comenzó a operar en junio de 2024. Para junio de 2026 producía 141 mil barriles diarios, equivalente a 41% de su capacidad de diseño de 340 mil barriles diarios. En diciembre de 2025 había alcanzado 212 mil barriles, por lo que la producción había retrocedido 33 por ciento.
El 12 de agosto, El Universal había publicado su investigación de la Megafarmacia. Al inaugurarla, AMLO dijo que había costado dos mil 700 millones de pesos. Hacienda reporta que el costo fue 46% más. Nunca cumplió su objetivo de tener cualquier medicamento requerido y resolver rápidamente faltantes. En 2026 se convirtió en un centro de preparación de pedidos para Birmex, IMSS, ISSSTE e IMSS-Bienestar.
El 31 de agosto, el periódico juntó los ocho casos (incluía Gas Bienestar que no glosé en esta recapitulación) y calculó su costo en más de un billón de pesos. Obras en que prometieron el oro y el moro. Lo que entregaron fue desastre en términos de sobrecostos, baja utilización, dependencia de subsidios operativos y metas originales incumplidas.
Otro embuste más de la 4T.
X: @leozuckermann
