Este texto está borrado. Este texto es una sombra, como yo ahora. Durante el mes ensayé muchas frases para comenzar, pero se me olvidaron todas cuando puse mis dedos sobre el teclado. Me cerraron la boca con un golpe y estoy sangrando, veo a mis agresores allá lejos, no me tocaron, pero de cualquier manera sangro, y mi sangre borra sus nombres, ellos sonríen y se estiran con la maldad en el alma y los pies juguetones, asfixiados por la luz, enceguecidos, regocijados por el odio.
Qué luz tan asfixiante, el sol es blanco como la tierra de mis zapatos y me cubre desde adentro. No recuerdo muchas palabras, lo sé porque tengo un dolor que me oprime, y sustituyo palabras por colores. Es posible que las palabras que aparecen en este texto sean las últimas que me quedan. Es como si tuviera un número determinado de veces para usar cada palabra y después ya no existiera.
Pienso que esta pérdida de palabras empezó en lo húmedo. Teníamos el cuerpo mojado las 24 horas del día. Las palabras se fugaron también por los poros y se redujo considerablemente el número disponible. Pero creo que la luminosidad lo compensaba todo y también el amor.
Dejé que los colores me atrajeran hacia una especie de centro difuso. Soñé un cuadro negro con una mancha verde flotando por fuera del lienzo. Pensé en un cuarto con todo azul: la mesa, los vasos, las sillas, las paredes, las escaleras y en la esquina derecha unos guantes rojos flotando. Creo que todo eso lo vi, no lo imaginé. Tenía en los ojos los rosas y los morados, tantas formas dentro de mí, y yo sangrando, y yo con las manos temblando y la vida al revés.
Por eso veo la luz y tengo un miedo razonado, una especie de miedo luminoso porque el mal y la belleza son amantes. Cuando uno no es tan brillante como los días de sol, es cansado para los otros, simplemente odioso.
Y el agujero por el que se van las palabras es cada vez más amplio, es una tormenta de colores que de pronto se oscurece en el centro y todos ríen. Yo siento la ira de Dios en el cuerpo, siento cómo los colores estallan y las palabras se van.
Todo es cruel, todo es una broma macabra, quiero evadirme, y pienso en la luz, en los triángulos de color neón, en los círculos anaranjados, en los rectángulos negros. Es más barato hacer cuadros en la cabeza, es mejor soñar con instalaciones. Y yo hoy puedo escribir y decir algo importante, pero sólo tengo colores y mucho dolor.
Sueño ahora con un cuadro azul cobalto con una pelota roja flotando enfrente. Hago dibujos que flotan, el tiempo se despedaza y yo también, el tiempo se acaba como en mis primeros cuentos.
Dejo de ser atractiva, dejo de ser amorosa, ya no importa el disfrute, ya sólo tengo ese horrible dolor de cabeza, parece que alguien me oprime el cerebro. Envejecí años en una semana y me disuelvo en un continuo flujo.
Y ella se vio en un espejo con aquellos guantes rojos y no supo ni su nombre, se deslizó por el gris de la calle y abrazó a su amor que era negro y azul. Como ya no tenía palabras, le salieron primero caricias y se limpió la sangre que no dejaba de mancharle la ropa, con desasosiego, caminaron por las líneas blancas de la calle. Ella quiso decir algo, pero sólo le salieron burbujas de colores de la boca, y cuando quiso pensar, vomitó un hermoso cuadrado rosa y lo guardó en la bolsa de su vestido y siguieron caminando de la mano.
