De frente a la desgracia

Kimberly Armengol

Kimberly Armengol

Rompe-cabezas

Venezuela está frente a una tragedia que no es cuantificable en cifras; las imágenes no logran transmitir la desgracia que se está viviendo en esa nación. Por supuesto, los mexicanos comprendemos perfectamente el dolor y la impotencia que deja la destrucción de un sismo: contar a nuestros muertos, buscar desaparecidos, rescatar sobrevivientes y entender cómo reconstruir un país que ya estaba en ruinas antes del terremoto.  

El balance oficial supera las 1,700 personas fallecidas y, por supuesto, la cifra crecerá exponencialmente. La ONU estima que hay, por lo menos, 50 mil desaparecidos. Cerca de 16 mil personas se quedaron sin techo; la mitad se refugia con familiares y los otros están a la deriva en calles, plazas o espacios públicos sin la mínima condición de protección, salubridad o privacidad.

Entre los escombros aún hay milagros que devuelven la esperanza. Un equipo jordano de búsqueda logró rescatar con vida a un niño pequeño después de seis días atrapado bajo una estructura colapsada. Los rescatistas siguen señales térmicas, escuchando sonidos, buscando vida. En La Guaira, una madre y su hijo, con dieciocho días de nacido, fueron encontrados con vida tras treinta horas bajo un edificio colapsado. Otro milagro, Aarón Levi Cantillo, de 21 años, rescatado tras cuatro días atrapado, mientras vecinos aplaudían entre lágrimas al verlo salir con vida. Estas desgracias también muestran lo mejor de nosotros y el poder de la solidaridad. Ejemplos que sostienen la esperanza de encontrar a más, pero que no suavizan la dimensión de la catástrofe.

La NASA ofreció un análisis preliminar de radar satelital y estima cerca de 58 mil edificios dañados o destruidos, mientras el incompetente gobierno o tutelaje presidido por Delcy Rodríguez cuenta 855 edificios dañados. Esto nos da una dimensión de lo que sucederá con la cifra de muertos, desaparecidos y huérfanos. Un gobierno paralizado, incapaz de responder con prontitud, coordinación y transparencia. La respuesta oficial que siempre llega tarde, fragmentada y caótica. Una administración de la que incluso se duda que entregue la ayuda humanitaria a quien más lo necesita.

Esta emergencia humanitaria apenas comienza. UNICEF calcula que 680 mil niñas y niños requieren atención urgente, en medio de hospitales rebasados, escuelas dañadas y familias desplazadas. Además de los miles de pequeños huérfanos que corren riesgos de abusos, explotación y trata de personas frente a la negligente mirada de las autoridades.

COOPERACION INTERNACIONAL

En este espacio hemos denunciado en múltiples ocasiones la incapacidad de la comunidad internacional en muchos frentes, ésta es la excepción. La rápida y eficaz respuesta es uno de los puntos luminosos en esta tragedia. Más de 27 países movilizaron cerca de 40 equipos de búsqueda y rescate. Las toneladas de suministros superan las mil toneladas. Hasta el momento, casi 20 mil personas han sido rescatadas gracias a familiares y vecinos; más de seis mil directamente por los equipos especializados.

Esta respuesta internacional es histórica y la red de auxilio sostiene a un país que, internamente, está rebasado porque Venezuela llega a esta emergencia tras años de deterioro, corrupción, improvisación y desconfianza. Vaya, en el peor de los escenarios posibles: construcciones realizadas con todas las omisiones de seguridad posibles, un sistema hospitalario colapsado, servicios públicos deficientes y un país saqueado por décadas.

La Cruz Roja Venezolana calcula que las tareas de ayuda y reconstrucción podrían extenderse hasta por dos años, pero seguramente será mucho más. Venezuela no necesita discursos ni disputas por el protagonismo; requiere respuestas concretas, transparencia y compromiso con la reconstrucción. Que el sufrimiento de nuestros hermanos venezolanos no se convierta en un recurso para justificar la ineficiencia ni la oportunidad de exposición e inversiones de otros.

POST SCRIPTUM

¡Qué lamentable ver a María Corina Machado utilizando una tragedia nacional como otra plataforma de protagonismo! Pareciera que su lema es: “¿cómo hacer que todo se trate de mí?”.