Una isla, seis personas y un sistema en crisis

Juan José Serrano

Juan José Serrano

Área común

El título por sí solo puede sugerir una variedad incalculable de posibilidades a la lectora y al lector respecto de los temas a los que podría referirse. En este caso, alude concretamente a la isla Jekyll, ubicada en el estado de Georgia, en el sureste de Estados Unidos de América (EUA); curiosamente, no cuenta con habitantes permanentes, por lo que se estima que no deben exceder de 1,000 las personas que ahí residen de manera temporal; funciona principalmente como un destino turístico y zona de conservación natural. Resulta que, en noviembre de 1910, este lugar fue el centro de creación de una de las instituciones financieras más importantes de EUA y una de las que mayor influencia ejercen sobre sus equivalentes en el mundo: la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed). 

Es necesario señalar que, a finales del siglo XIX y principios del XX, el sistema bancario de EUA se encontraba en una situación recurrente de inestabilidad; en pocas palabras, era un sistema altamente vulnerable. El nivel de confianza de los depositantes hacia sus instituciones financieras era mínimo; ante el menor rumor, los clientes acudían de manera masiva a retirar sus recursos. El punto de quiebre en la confianza del público se produjo con un evento que marcó a esa generación: “El pánico de 1907”. En ese contexto se registró el mayor retiro masivo de dinero a nivel nacional, lo que derivó en el congelamiento del crédito, una caída estrepitosa de la bolsa y, en consecuencia, de la actividad económica. La pregunta obligada es: ¿qué originó “El pánico de 1907”? Fue resultado de una especulación fallida en acciones de cobre, así como de la quiebra de una de las principales fiduciarias de Nueva York y, como era de esperarse, de la expansión de la incertidumbre en el sistema financiero de EUA. La forma de contener la crisis, ante la ausencia de un banco rector, fue la intervención de un banco privado: J.P. Morgan. Éste organizó reuniones urgentes con banqueros, principalmente de NY; entre las acciones adoptadas destacó la inyección de recursos frescos a las instituciones en riesgo y, según diversas versiones, el rescate selectivo de aquellas consideradas estratégicas. Con ello se buscó contener el pánico, al evidenciar que existían acuerdos entre los bancos.

A la luz de lo ocurrido, emergió una conclusión clara: no era sostenible que un particular actuara como banco central para un país con la dimensión financiera de EUA. Ante un escenario de tanta incertidumbre e inestabilidad, un grupo de banqueros y políticos se reunió en secreto en la isla de Jekyll.

Seis hombres —Nelson Aldrich (quien fungió como líder político del proyecto), A. Piatt Andrew, Henry Davison, Arthur Shelton, Frank Vanderlip y Paul Warburg (autor intelectual de la iniciativa)—, se dice, viajaron a la isla bajo nombres falsos, dado que eran figuras públicas. La reunión duró aproximadamente una semana, con jornadas intensas de trabajo cada día. Su objetivo era claro: redactar la reforma del sistema bancario del país. Cabe recordar que los participantes negaron la existencia de dicho encuentro hasta bien entrada la década de 1930. Quienes asistieron compartían la preocupación por las crisis registradas en los quince años previos dentro del sistema bancario estadunidense: suspensiones de operaciones, profundas recesiones, insuficiencia de reservas por parte de las instituciones, entre muchas otras problemáticas derivadas de la ausencia de un banco central.

El proyecto desarrollado, que posteriormente evolucionaría en la Fed, contemplaba la creación de un banco central con control mixto, público y privado; la conformación de quince sucursales en todo el territorio estadunidense, cada una dirigida por integrantes de una mesa directiva elegidos por banqueros del distrito en el que se ubicaba su institución bancaria. Cada sucursal sería responsable de resguardar reservas para los bancos de su distrito; además, se encargaría de la emisión de billetes y moneda, del descuento de papel comercial, de la transferencia y compensación de saldos entre sucursales, así como del pago de cheques. Este proyecto fue conocido inicialmente como el Plan Aldrich. En 1913 fue adaptado y aprobado durante la presidencia de Woodrow Wilson, quien promulgó la Federal Reserve Act el 23 de diciembre de ese año, dando origen al banco central de EUA.